Hace un año el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) fue cancelado y en su lugar se creó el “Organismo para la Mejora Continua de la Educación” El INNE constituye un hito en la historia de la educación de nuestro país.

17 años duró hasta que fue llevado a la hoguera, acusado de ser el responsable de la evaluación de los maestros por la CNTE.

Falsa acusación, como las hechas por la no muy santa inquisición.

Es sabido que lo que no se mide no se puede mejorar, por eso fue trascendente su creación, con la finalidad de evaluar los resultados del sistema educativo y proporcionar información significativa para la elaboración de políticas públicas eficaces.

Evaluación para que las escuelas tomaran decisiones que les permitiera avanzar en la calidad de sus resultados.

El trabajo que realizó el INEE es de la mayor relevancia.

Aún se pueden constatar sus resultados en el portal www.INNE.edu.mx como una herencia nada despreciable del extinto instituto.

En la evaluación aplicada a los estudiantes del 3er. Grado de secundaria en 2017, se calcularon las muestras que incluyeron 3398 escuelas con un total de 131 662 alumnos.

Se aplicó en todo el país por entidad federativa y por tipo de escuela.

Sus investigaciones y resultados nos hablan de la tragedia de nuestro injusto país.

La diferencia entre los que tienen y los que tienen poco.

Veamos:

Son cuatro los niveles de logro.

El I se refiere al dominio insuficiente de los aprendizajes clave.

El II contempla que los alumnos tienen un dominio básico.

El III nos dice que tienen un nivel satisfactorio y el IV tienen un dominio sobresaliente.

Casi dos terceras partes de los estudiantes se ubican en el I y II niveles de logro.

Dicho de otra manera, sólo una cuarta parte lo hace en los niveles III y IV.

La realidad es cruda pero es la realidad.

El sistema educativo se compone de cinco tipos de escuelas: Secundarias Comunitarias; Telesecundarias; Secundarias generales públicas; Secundarias técnicas públicas y Secundarias privadas.

Existe un abismo entre las secundarias privadas y las comunitarias.

Mientras el promedio de calificación en Lenguaje y Comunicación las privadas se ubican con 586 puntos, las comunitarias obtuvieron 415.

Puntos de diferencia: 171.

La economía nos define.

En matemáticas 160.

Como se puede observar los temas evaluados son el lenguaje, la comunicación y las matemáticas.

Desigualdad en el ingreso, desigualdad en las oportunidades.

La escala del puntaje definido por el INEE es de 200 a 800 puntos a partir de 2015, de donde se desprenden los cuatro niveles de logro con una media de 500.

A Morelos lo encontramos en lenguaje y comunicación con 73% de los estudiantes con los niveles I y II; En matemáticas más del 65% en el nivel I.

El promedio del país es de 64.5%.

Es claro que el modelo educativo no está funcionando en el país y por supuesto en Morelos, pues estos aprendizajes son claves para el conocimiento de nuevos aprendizajes.

Puebla, CDMX, Querétaro y Colima obtuvieron los mejores resultados.

En matemáticas, la diferencia en 2015 y el 2017 sobresalen los resultados obtenidos por Sonora al mejorar 27 puntos.

Le sigue Coahuila con 17 y San Luis con 15.

Morelos logró avanzar 6 puntos.

En lenguaje y comunicación Morelos perdió 3 puntos.

Qué pena que no tendremos resultados de 2019 por la desaparición del INEE.

Del nuevo Organismo no sabemos nada.

Habrá que esperar.

Ojalá nos sorprendan y que toda la experiencia lograda por el INEE no se eche al cesto de la basura.

Es evidente, al ver los resultados que la pobreza se relaciona con los aprendizajes.

Las poblaciones más pobres alcanzan menores aprendizajes.

El sistema no logra romper el círculo vicioso de la pobreza: Pobre economía, pobres resultados, pobre economía.

Concluye el INEE: “Las brechas establecen el tamaño de la deuda que tiene el sistema educativo nacional con las poblaciones más desfavorecidas”.

¿Qué hacer? Una vez más habrá que volver los ojos a otras latitudes.

Primero saber por qué hay entidades que han logrado mejores resultados en poco tiempo.

Pero también habrá que repensar el sistema educativo.

Como lo vimos en anterior entrega, el sistema mexicano no es precisamente el que gasta menos, incluso supera los presupuestos que destinan a la educación otros países más avanzados.

Pareciera que mientras logramos mejores resultados, el estado se nos deshace ante los ojos.

Los debates interminables por encontrar modelos diferentes para encontrar la ruta del bienestar parece que nos sumergen en nuevas confusiones paralizantes, mientras la delincuencia crece y crece sin parar y más violenta.

Es un hecho que se tiene que admitir y afrontar.

Apostar en serio por una educación es una alternativa viable y pertinente para impulsar y sustentar el futuro que necesitamos y queremos.

Nos dice Edgar Morín o, más bien, nos previene: “Si pudiera haber un progreso básico en el siglo XXI, sería que ni los hombres ni las mujeres siguieran siendo juguetes inconscientes de sus ideas y de sus propias mentiras.

Es un deber importante de la educación armar a cada uno en el combate vital para la lucidez” (Los siete saberes necesarios para la educación del futuro).

Por: Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com