El último gobernador del PRI ganó con el 90% de la votación en 1994. La oposición no tenía presencia en Morelos. Una serie de acontecimientos a nivel nacional y estatal, hicieron posible un vuelco enorme en el ánimo de la población. Algunos lo atribuyen a los errores cometidos por el gobierno de entonces. Se esperaba que pusiera orden en la Entidad. La presencia del crimen organizado crecía. (Nada parecido a cómo está actualmente).

El asesinato de Colosio, el estallido de la revolución zapatista, la crisis de diciembre, la devaluación, entre otras causas, forman el caldo de cultivo para el relevo a nivel nacional y en el Estado. La alternancia había llegado. La organización de las elecciones, la vigilancia y las nuevas reglas electorales del IFAI y del órgano electoral local hacen posible que la oposición llegue al poder. Morelos se sacude.

El gobernador priista que logró la mas alta votación de la historia, paradójicamente es relevado en una compleja trama, al parecer orquestada desde la presidencia de la república. Por supuesto, contando con la complicidad de grupos políticos locales.

Una sociedad alertada y sorprendida va a ser testigo y partícipe (Marchas multitudinarias), de un cambio en la correlación de las fuerzas políticas, que harán posible la alternancia. Parecía que una época concluía. Se había logrado de manera pacífica y por la vía democrática.

El PRI de Colosio había advertido la necesidad de cambiar. Desencadenó un ejercicio a partir de la XIV asamblea para elegir a sus dirigentes y candidatos democráticamente. El gobernador Antonio Rivapalacio, toma en serio los nuevos documentos básicos y propicia que se apliquen: Se credencializó a la militancia para que votara en una suerte de primarias. Se instalaron los consejos políticos como una asamblea democrática. En las elecciones del 2000 se llevó a cabo el ejercicio para designar al candidato a la gubernatura. El ganador de la elección interna, no logró que el candidato perdedor y su equipo se unieran en la campaña oficial. La militancia no estaba preparada para aceptar una derrota por la vía democrática. Por primera y última vez se había tenido la oportunidad del debate público entre priistas y se perdió. La fuerza de la costumbre y las contradicciones internas se hicieron patentes. La democracia en el PRI perdió una oportunidad.

Para el 2000, el PAN acertó al presentar a un candidato para gobernador, que en su apariencia y en su discurso se separaba de los modos convencionales acostumbrados en el PRI. Así fue a nivel nacional. EL PAN había sorprendido al hacerse por primera vez en la historia del gobierno de la capital en 1997. Coincidió con una nueva manera de distribuir los recursos que la federación distribuía a los ayuntamientos y que le dio la posibilidad de hacer una gestión bastante desahogada. El presidente municipal se hace candidato al gobierno del estado y gana sin problema con más de 20 puntos de diferencia.

Como es normal, ya en el poder las fuerzas políticas internas suelen antagonizarse. No sin complicaciones, el PAN logra por el método de elección interna (Democracia representativa) y con el control del grupo de la llamada “Sagrada Familia”, continuar en el gobierno del Estado del 2006 al 2012. La diferencia fue de 3.8% sobre la coalición por el bien de todos. (PRD, P.T. y Convergencia). Las “Izquierdas” se hacían ganaban espacio.

Los partidos boicotearon la democracia interna, se han ido por las encuestas. Una encuesta anticipa quién puede ser el mejor candidato(a) para ganar. Nada más. No dice nada de cómo sería como gobernante. La experiencia ha sido terrible. Finalmente, el modelo es una simulación. Son las cúpulas quienes definen a sus candidatos. En el caso de Morelos, otra vez, será el dedo quién elija. No se hagan bolas, como ya lo dijo un presidente. La democracia tendrá que esperar.

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