No importa lo que se haga o se diga que se hace, Morelos no deja de estar en el top 5 de los Estados con la criminalidad más alta. A la mitad del camino es necesario hacer un alto y evaluar los resultados, los métodos y las estrategias para combatir el flagelo que más lastima a los morelenses, independientemente del sector a que pertenezcan: clase media, alta o baja. Todos estamos atemorizados.
Los esfuerzos de los gobiernos parecen diluirse y la sensación que tiene el ciudadano es de incertidumbre. La guerra anticrimen parece que la estamos perdiendo. Las peleas entre las bandas criminales han saltado de las zonas proletarias y menos favorecidas a las calles y avenidas, en otros tiempos tranquilas colonias, como lo demuestran los tiroteos y asesinatos ocurridos recientemente en las colonias Reforma y Delicias, para no hablar de los continuos robos a las zonas habitacionales.
Las nuevas autoridades municipales y la nueva legislatura tienen la oportunidad de integrarse y propiciar la revisión de la estrategia. El tema es de la mayor relevancia y de una enorme complejidad. Morelos está situado geográficamente entre la gran metrópoli y el Estado de Guerrero. Es la ruta obligada, no solo para el turismo y las mercancías , sino también para drogas, armas y delincuentes.
Atrapar a algunos líderes del crimen organizado no parece amedrentar a las bandas. Por el contrario, al eliminarlos aparecen nuevas cabecillas más belicosas y crueles ligadas a los cárteles nacionales.
La creación del C5 concentró la atención y nos dio esperanza de que podría disminuir la criminalidad. No ha sido así; eso sin dejar de reconocer que han habido algunas operaciones exitosas.
La lucha anti crimen es muy compleja. Demanda de un sistema que contempla elementos que van desde la educación/cultura, a la tecnología de punta, y sobre todo información. En una palabra, lo que se conoce como inteligencia .
La política pública contra el crimen debe incluir a la inteligencia. Según el el sitio http://ic-inteligenciacriminal.blogspot.com, la finalidad de la inteligencia “… es la de apoyar a los oficiales del gobierno, a los cuerpos de policía, a los conductores políticos y a los tomadores de decisiones, para que puedan enfrentarse con mayor efectividad en contra de la incertidumbre criminal de su entorno; proporcionándoles alertas oportunas de las amenazas, y apoyando las actividades operacionales mediante el análisis criminal.”
Jorge E. Tello Peón, ex Director del antes CISEN (hoy CNI, Centro nacional de inteligencia), en un breve ensayo “Inteligencia como profesión: Ser o estar?”, sostiene que no hay una cultura de la inteligencia en nuestro país. El CISEN se creo en tiempos relativamente recientes, en 1986.
Tello Peón pone sobre la mesa la necesidad de contar con gente preparada. Asegura que el país no cuenta con especialistas suficientes para desarrollar y entender el concepto de inteligencia y la aportación que da a la lucha anti crimen.
Leo en el portal de Chihuahua que el gobierno federal instaló en enero del año pasado, en ciudad Juárez, el Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERTFI,) como parte de la estrategia en contra de la delincuencia. Un centro que reúne en un solo lugar la tecnología de punta y permite el trabajo coordinado de todas la instancias: ejército, policías federales, locales ,etc.
Ojalá que las autoridades de Morelos y de la Federación lo tengan contemplado. Sería parte fundamental del sistema anticrimen.
Tello Peón propone la necesaria capacitación para el manejo de la información. No se trata de una entidad de espías. Se trata de conocer la información que permita conocer los modos de actuar, los sitios donde operan, el arsenal con el que cuentan, los movimientos que realizan, los tipos de droga, la organización y liderazgos, los conflictos entre las bandas, los territorios, etc.
La participación de los ayuntamientos en el CERTFI es indispensable. Es la autoridad más próxima al ciudadano. Vemos en el semáforo delictivo de abril, que en Morelos se registraron 92 homicidios, 338 vehículos robados, 48 violaciones, y 142 robos a casa habitación en tan sólo un mes.
El INEGI muestra que la percepción de inseguridad en abril y marzo de este año en Morelos es de 88.5 %, solo debajo de la CDMX y el Edo. de México. Morelos tiene miedo, y requiere de inteligencia para dar la pelea y cambiar esta sensación y estas cifras.
Por Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com
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