Una sencilla maniobra como abrir la llave del lavabo o de la regadera, desencadena un proceso que difícilmente imaginamos tan complicado. El placer de sentir correr el agua por el cuerpo, es un deleite.

No todos lo podemos disfrutar, pues no todos tenemos acceso a ese pequeño gran detalle de nuestra vida cotidiana. Si tenemos la suerte de tener algún calentador podemos congratularnos de ser privilegiados. En ese momento de íntima satisfacción, ni recordamos el malestar de ir a pagar el agua. No todos tienen esa suerte. De acuerdo a la En cuesta Nacional de salud y Nutrición Continua (Ensanut Continua) 2021-2023, la inseguridad del agua afecta principalmente a las zonas rurales y la indígenas. Los hogares con pobreza son también afectados. La encuesta también muestra que en los estados en donde hay escasez de agua como los de la frontera norte, tienen mejor suministro de agua que los estados del sur. O sea, que hay una desigualdad en el suministro de agua: los hogares más pobres en los estados más pobres tienen menor acceso al agua. Particularmente la información que se obtiene del INSP, del INEGI, de CONAGUA y de la UAEM, tienen la misma conclusión: que Morelos enfrenta un problema que va de grave a muy grave: hay una gran disparidad entre la disponibilidad y el acceso. Si, se requiere más agua, pero sobre todo mejor administración, equidad en la distribución y proteger las fuentes de abasto de la contaminación. No se trata de andar repartiendo tinacos, que algo ayuda, sino contar con una política pública que con temple la terrible contaminación de los acuíferos que son contaminados tanto por las descargas industriales como por las domésticas y las agrícolas. Una estrategia que enfrente el problema de la sobre explotación de los acuíferos tanto por la agricultura como por el desarrollo urbano y turístico. Que se invierta lo necesario en infraestructura ya que se calcula que se pierde entre el 40 y 50% por fugas en las redes de distribución por fugas. Los cinturones de pobreza, como en todos lados, sufren desabasto crónico, por lo que se tiene que adquirir el agua potable por medio de pipas. La gente gasta hasta un 10 % de sus ingresos en la compra de agua embotellada al tener desconfianza en el agua de la red. Mujeres y niñas tienen que acarrear agua en las comunidades rurales. En las zonas urbanas, las interrupciones en el abasto son frecuentes. La película Dunas nos presenta un escenario extremo de la escasez de agua. La sociedad se organiza y todos participan. Dunas muestra que el derecho al agua no es un derecho abstracto. El problema del agua no es un tema para las clases privilegiadas quienes no en tienden el problema. Ni les importa. Tampoco parecen entenderlo los gobiernos de todos los niveles. El desabasto la contaminación y la intermitencia del agua deberán ser vistos como un problema social y político de alta importancia. En primera por que año con año se afecta a la población con problemas gastrointestinales en la temporada de calor. Los pueblos entran en conflicto en la temporada de secas. Existe una gran presión sobre los ecosistemas como es el caso de los manantiales de Chiconcuac. El tema es sumamente complejo. Intervienen factores sociales, económicos y políticos. La Ensanut muestra que los estados que tienen una mayor disponibilidad de agua de lluvia son los que más padecen mayor inseguridad para disponer de ella. Una paradoja sin duda. Decía un comercial de antaño para tratar de hacer consciente a la población: El agua es vida, ¡cuídala!

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