Un grupo de manifestantes encapuchados vandalizaron la Embajada de Estados Unidos en México este viernes, así como otros negocios ubicados en los alrededores, presuntamente en protesta por el crimen de Giovanni López, un albañil que fue asesinado mientras se encontraba bajo custodia policial en el estado de Jalisco.

Los manifestantes agredieron con piedras y bombas molotov el muro de contención metálico instalado alrededor de la Embajada y a su paso, por la emblemática avenida Paseo de la Reforma, en el centro de la capital mexicana, rompieron vidrios de algunas tiendas y sucursales bancarias. Algunos incluso llevaban consigo martillos.

Las fuerzas policiales que se encontraban al interior de la Embajada estadounidense respondieron con extintores para intentar repeler las agresiones desde la otra parte del muro metálico. Además, los encapuchados pintaron dichas paredes con consignas anarquistas y en contra de los abusos policiales.

A pesar de los intentos de derribar los muros de contención, las paredes metálicas recibieron un daño menor y se mantuvieron sólidas. Ninguna de las agresiones logró alcanzar la parte interior del lugar.

La circulación de Reforma fue interrumpida entre el Ángel de Independencia y la Diana Cazadora, mientras los encapuchados avanzaron por la avenida intentando romper y vandalizar a su paso. Además, se reportaron las agresiones contra al menos dos reporteros. Uno de ellos recibió un golpe con una botella de agua, que le provocó una herida en el labio.

Los primeros elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana se presentaron aproximadamente una hora y media después del inicio de los destrozos, pero no se encontraron con los encapuchados, que avanzaron sin obstáculos por Reforma, realizando pintas y por momentos tomando un descanso, agrupados en los carriles centrales.

El contingente, que comenzó con unos cuantos integrantes cerca de las 14:00 horas (tiempo del centro de México), se fortaleció con el avance de los encapuchados por las calles del centro de la capital. Si en un principio sumaban una veintena de personas, en su camino por Paseo de la Reforma rumbo al lujoso barrio de Polanco, donde se encuentra Casa Jalisco, ya suman hasta una centena de participantes.

A la representación del gobierno de aquella entidad en la Ciudad de México, la cual fue “blindada" en la previa de las protestas, llegaron los encapuchados dos horas después de comenzar las agresiones en la Embajada estadounidense.

En Casa Jalisco, ubicada a unos minutos de Paseo de la Reforma, los encapuchados, ondeando banderas rojinegras y motivos anarquistas, lanzaron también palos, piedras, bombas molotov y todo lo que podían encontrar para enviarlo al interior.

Los primeros y únicos cantos del grupo agresor comenzaron a sonar en las afueras de Casa Jalisco. “Asesinos, asesinos”, gritaron contra los policías. Los antimotines comenzaron a avanzar unos minutos después, pasadas las 16:00 horas (tiempo del centro de México)

Cuando la policía comenzó a avanzar, los encapuchados se replegaron hacia el Bosque de Chapultepec. A partir de entonces, a pesar de que los agresores continuaron lanzando piedras y palos, así como material de construcción que encontraron a su paso, empezaron lentamente a dispersarse.

Posteriormente, los encapuchados fueron obligados a replegarse hacia la avenida Mariana Escobedo y Presidente Mazaryk, ésta última famosa por sus lujosas tiendas. Los policías, usando sus escudos protectores, lograron contener momentáneamente a los agresores.

Y es que México ha descubierto los detalles en las últimas horas de la muerte de Giovanni López, un albañil de 30 años que fue detenido el mes pasado por elementos policiales al no portar cubrebocas, una medida que hizo obligatoria el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro por la epidemia de COVID-19.

Unas horas después de su detención, el cuerpo de Giovanni fue entregado a su familia con huellas de tortura. El hombre murió de un traumatismo craneoencefálico, además de tener una herida de bala en la pierna.

 

 

Un video publicado en los últimos días, donde se puede apreciar su detención, provocó indignación en la sociedad mexicana y en la comunidad de Ixtlahuacán, en Jalisco, donde ocurrieron los hechos. El caso incluso fue comparado con el del afroamericano George Floyd, cuya muerte, también ocurrida bajo custodia policial, generó una serie de protestas a lo largo de Estados Unidos, varias de ellas violentas.

Apenas este jueves, cientos de manifestantes se dieron cita en el palacio de gobierno de Jalisco en Guadalajara, la capital para expresar su indignación en contra del homicidio de Giovanni López, pero algunos de los participantes también pintaron y vandalizaron los edificios, además de prender fuego a un par de vehículos policiales.

Tras las manifestaciones, se contabilizaron 28 detenidos, incluidos seis menores de edad. Una de las agresiones más graves fue la de un encapuchado que prendió fuego a un policía. Los elementos también agredieron a algunos de los manifestantes.

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