Debido a su exótico sabor y a las propiedades que aporta su sangre para el cuerpo del ser humano, cuidadores de reptiles expresaron que la iguana negra (Ctenosaura pectinata) se encuentra en peligro de extinción.

“Las personas las atrapan y las venden a un precio muy bajo, ya que su sangre es buena para la vista, para la anemia, diabetes, entre otras enfermedades, y también, porque les encanta su carne”, expresó Elvia Moyurido

García, encargada de la Unidad de Manejo Ambiental (UMA), de Barranca Honda, Tlaltizapán.

También, explicó que la iguana negra ha sido considerada como “especie amenazada” desde mayo de 1994 por la severa explotación de que es objeto y por la destrucción de su hábitat, además, de que es utilizada como fuente de carne y como mascota.

“Esto se presenta más en los pueblos, donde la gente puede adquirir un ejemplar vivo entre los 200 y 300 pesos, que la verdad es un precio muy bajo”, dijo Moyurido García.

Las cifras han ido en aumento, pues señaló que actualmente no hay un censo sobre esta especie, pero cada vez se pueden apreciar menos y la sociedad continúa adquiriendo este tipo de animales a pesar de que es un delito federal y es motivo de prisión.

Cabe resaltar, que existe una alternativa para el consumo de este reptil, ya que la UMA cuenta con los permisos adecuados y un criadero de estas especies para poder vender este exótico platillo.

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