Don Manuel Mariscal Abascal nació en 1918 en el Distrito Federal; en 1941 termina como ingeniero químico en la UNAM, en este año ingresó al área de producción del Ingenio de Zacatepec inaugurado en 1938. En 1942 ingresa a la compañía Colgate en Ciudad de México y se gradúa en el ’43. En el año ‘45 la empresa lo manda a Venezuela como gerente de producción en Caracas, debido a su éxito, le agregaron las fábricas de Colombia y Cuba.
A principios de los años cuarenta, una fábrica de cementos norteamericana estaba destinada a instalarse en China, Maximino Ávila Camacho -hermano del presidente- la incauta y el gobierno la paga para que se quedara en México, su amigo el multimillonario Bruno Pagliai la compra al gobierno, y en 1943 la instala en Jiutepec al pie de la vía del tren.
-En esos años, aquí en Cuernavaca, en la casa de Axel Wenner-Gren, hoy Raquet Club, se reunían el propio Maximino con los multimillonarios Pagliai con su esposa la actriz británica Merle Oberon, Helgue Ericsson, Gunnar Beckman, cuando ahí se decidían las finanzas del país-.
Años después, Bruno Pagliai revende la cementera a Nacional Financiera.
Fue en 1951 siendo Ramon Beteta director de Nacional Financiera, llama Don Manuel a México y lo nombra superintendente de esa fábrica de cementos. En ese año, Beteta decide invertir en la fábrica 15 millones de aquellos pesos, Don Manuel no lo consideró necesario y así empezó a levantar la empresa de una producción de 60 mil toneladas anuales a 160 mil. Al lado, construyó un fraccionamiento para los empleados conocida como colonia Moctezuma.
En 1954, Nacional Financiera le vende la fábrica a la sociedad formada por Don Manuel Mariscal Abascal con el 45 % de las acciones, Raúl Iragorri Aranda con el 35%, y el 20% restante entre Felipe Rivera Crespo, Ángel Ventura Neri, Alonso, Ernesto y Federico Mariscal. Poco después Don Felipe y el doctor Don Ángel Ventura Neri terminan vendiendo sus acciones al señor Mariscal y al señor Iragorri. Este último era ya el distribuidor único de toda la producción y la extendió a todo el centro del país.
En 1982 Don Manuel vende la fábrica al ingeniero Enrique Lona Valenzuela, representante asociado con un una cementera italiana, de la que también era socio Luis Echeverría Álvarez y Oscar Alvarado, propietario de Latinoamericana de Concretos, y éste es nombrado director general. En 1997 al agotarse las materias primas en Jiutepec, y para modernizarse, la fábrica fue cambiada a Tepetzigo Morelos, donde se encuentra material primario en abundancia.
En la actualidad, las instalaciones de Jiutepec están en abandono y siguen siendo propiedad de la cementera.
Cuarenta años atrás, en los años ‘60, siendo Don Manuel el empresario industrial de más renombre y dueño de la cementera, llegó a Cuernavaca el arquitecto Raúl Cacho, famoso diseñador de grandes proyectos, y lo busca a con la idea de construir una ciudad industrial en
Morelos. Don Manuel invita a que se sumen Mario Estrada, Pablo Legorreta y Jorge Borbolla, y contacta con el Chase Manhattan Bank de Nueva York para que financiara el proyecto. Fue entonces cuando Pablo Legorreta le habló a Don Manuel comentándole que su papá, Don Agustín, entonces director general del Banco Nacional de México -y el mayor accionistaquería hablar con él para ofrecerle que su banco lo financiara, como finalmente ocurrió, proyecto al que Don Manuel incluyó una gran zona habitacional para empleados.
El apoyo del gobernador Emilio Riva Palacio Morales fue decisivo, fueron expropiados parte de los terrenos y otros más comprados por la empresa.
Don Agustín Legorreta, nombra a Gilberto Valenzuela reconocido ingeniero civil como director general de CIVAC, y este nombra al arquitecto Cadena como gerente,
La Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca ha sido el detonante más importante en el crecimiento de la ciudad, tanto a partir de su inauguración, y de nueva cuenta con el temblor de 1985 cuando fábricas del Distrito Federal se instalaron aquí, y es todavía el polo de desarrollo más significativo del Estado de Morelos con cerca de 430 establecimientos, que dan empleos a más de 1,378 negocios. En 1972, la Asociación de Propietarios PROCIVAC asumió dar los servicios públicos; son 157 empresas que la conforman y que aportan miles de empleos.
Don Manuel tuvo otras muchas actividades de carácter social, fue presidente del Club de Leones, participó en ayudas a empresas, como al Centro de Rehabilitación que estaba en Las Palmas, rescatándola de adeudos por impuestos, aportando el adeudo total y lo nombran presidente del consejo.
Crea la Asociación de Industriales del Estado de Morelos junto con Don Jorge Borbolla y Mario Estrada, siendo presidente por 10 años hasta los años setenta.
Fue director de obras públicas del Ayuntamiento de Cuernavaca de 1967 a ‘70 con el ingeniero Rivera Crespo como presidente municipal. Pavimentó entre otras calles, la avenida Domingo Diez con un préstamo que gestionó ante el Banco del Sur del que era consejero quedando como aval, finalmente los vecinos de la avenida al ver que la obra avanzaba fueron pagando el adeudo conforme a los metros del frente de su propiedad.
También pavimentó avenida Díaz Ordaz -que prácticamente no existíacon apoyo del ayuntamiento y algunos propietarios.
-Ojalá que Cuernavaca retornara a esos tiempos de colaboración ciudadana en que los vecinos aportaban recursos para pavimentar, bachear y arreglar sus calles, hoy eso se cambió por apatía y reclamos. Hoy son pocos los fraccionamientos, que reparan sus calles y le hacen mejoras-.
En los años sesenta fue presidente de la Cámara Nacional de Cementos, y presidente del Instituto Mexicano del Cemento y Concreto.
De 1985 a ‘86 fue tesorero del Gobierno del Estado hasta su fallecimiento en 1987.
Conocí a Don Manuel, quien es recordado por su don de gentes y por crear miles de empleos. “Haz el bien sin mirar a quien” era su dicho, ayudó a muchas personas en problemas económicos y a terminar su carrera.
Autor: Carlos Lavín Figueroa.
¡Hasta la próxima!
