Buenos Aires.– Bajo un cielo nublado que parecía contener las lágrimas del futbol argentino, Lionel Messi pisó el césped del Estadio Monumental por última vez en un partido oficial de Eliminatorias Sudamericanas. Ante 80 mil almas que coreaban su nombre como un mantra eterno, el capitán de la Albiceleste no solo lideró a su equipo a una goleada 3-0 sobre Venezuela –con un doblete suyo que elevó su cuenta histórica a 34 goles en estas lides–, sino que marcó el fin de una era. Pero ¿por qué este encuentro, en el penúltimo escalón de las clasificatorias al Mundial 2026, se convirtió en su adiós definitivo en casa?
La respuesta yace en una confluencia de tiempo, edad, logros y el inexorable paso del calendario futbolístico, que transforma a los ídolos en leyendas vivas antes de que el silbato final suene. Messi, a sus 38 años, había anticipado la emotividad del momento días antes, tras guiar al Inter Miami a la final de la Leagues Cup. "Va a ser especial, va a ser un partido muy especial para mí porque es el último de Eliminatorias. No sé si después habrá amistosos o más partidos", declaró el rosarino en una entrevista post-partido, rodeado por el bullicio de Florida pero con la mente ya en Buenos Aires.
Sus palabras no eran mera retórica: Argentina, ya clasificada al Mundial 2026 con un liderazgo indiscutible en la tabla sudamericana (35 puntos, invicta y campeona defensora), enfrentaba a Venezuela en la fecha 17 de las Eliminatorias, el último duelo oficial en suelo patrio antes de cerrar el ciclo en Ecuador el 9 de septiembre.
No hay más fechas programadas en Argentina para estas clasificatorias, y el horizonte para las próximas –rumbo al Mundial 2030– se dibuja lejano, en 2027, cuando Messi tendría 40 años y, posiblemente, ya haya colgado los botines con la selección.
El contexto es clave para entender esta "despedida anunciada". Las eliminatorias sudamericanas para el Mundial 2026, ampliado a 48 equipos, han sido un trámite para la Argentina post-Qatar 2022. Bajo la batuta de Lionel Scaloni, el equipo acumuló victorias que aseguraron su boleto meses atrás, convirtiendo estos últimos partidos en una suerte de homenaje colectivo. Pero para Messi, el Monumental no era sólo un estadio: era el epicentro de su redención.
Aquí, en 2021, levantó la Copa América que rompió su sequía de títulos con la mayor; aquí, en 2023, celebró el tricampeonato mundial con una ovación que sacudió las gradas. Y ahora, aquí, cerraba un capítulo personal. "Si realmente es el último partido de Eliminatorias, hay que disfrutarlo", dijo Scaloni en rueda de prensa, con la voz entrecortada por la emoción, reconociendo que el encuentro sería "emocional, especial y hermoso".
La razón estructural es igual de contundente: Argentina co-organizará el Mundial 2030 junto a Uruguay, Paraguay, España, Portugal y Marruecos, lo que implica una clasificación automática para los sudamericanos anfitriones. No habrá Eliminatorias para la Albiceleste en el ciclo venidero, al menos no en el formato tradicional. Fuentes de la CONMEBOL confirmaron que "la última danza está llegando", un guiño poético a las declaraciones de Messi, que resonaron en redes sociales con millones de interacciones.
En X (ex-Twitter), usuarios como @SC_ESPN capturaron el pulso del momento: "¡¡GRACIAS MESSI!! En ¿el último partido del 10 por Eliminatorias como local?, Argentina venció 3-0 a Venezuela ante un Más Monumental colmado".
En Facebook, páginas como Telemundo Deportes lo enmarcaron como "un partido muy emotivo", con videos virales de Messi ingresando al campo con sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, simbolizando el paso del testigo generacional.
Pero más allá de la logística, el "por qué" se ancla en la narrativa humana de Messi. A los 38, el astro ha lidiado con lesiones musculares que lo marginaron de varios compromisos en 2025, incluyendo parte de la temporada MLS. Su regreso al Inter Miami fue "con miedo", admitió, pero en el Monumental se transformó: un golazo de zurda en el minuto 39, otro en el 80' tras una asistencia de Thiago Almada, y una asistencia para el tanto de Lautaro Martínez. Con 72 apariciones en Eliminatorias, igualó el récord del ecuatoriano Iván Hurtado, y sus 34 goles lo coronan como el máximo artillero histórico de la competición sudamericana.
Lágrimas contenidas durante el calentamiento, ovaciones ensordecedoras y un abrazo colectivo al final: el partido fue un ritual de cierre. "Hoy fue el último partido por los puntos acá. El Mundial está ahí nomás y estoy ilusionado", confesó Messi post-partido en Telefé, dejando la puerta entreabierta para el 2026, pero no para más Eliminatorias en casa.
El impacto trasciende las canchas. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) capitalizó el evento con boletos que escalaron hasta los 500 dólares, un negocio que refleja el "efecto Messi" en la economía del deporte.
En Venezuela, la derrota selló un sueño postergado: la Vinotinto, aún en la pelea por el repechaje, vio cómo Messi, en su "last dance", les negaba puntos vitales.
Y en el mundo, desde ESPN hasta Reuters, el relato se globalizó: un adiós que no es retiro total, pero sí el fin de una fase donde Messi, el niño de Rosario que emigró a Barcelona a los 13, se convirtió en el eje de la identidad argentina.¿Qué sigue? Messi podría saltarse el duelo en Ecuador para priorizar el cierre de la MLS con Inter Miami, donde busca playoffs y títulos pendientes.
Amistosos en EE.UU., Angola e India asoman en noviembre, pero nada oficial en Argentina hasta, quizás, el Mundial 2030, donde el Monumental inaugurará el torneo. Para entonces, Messi tendría 43 años. ¿Volverá como jugador, entrenador o espectador?
Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, el fútbol llora y celebra: el último tango de Messi en Eliminatorias fue un golazo a la eternidad, un recordatorio de que los genios no se retiran; simplemente, cambian de escena.
