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Cuernavaca, MORELOS.- Ayer se festejó en México el Día del Albur, juego de palabras que llevan un doble sentido, sobre todo del tipo sexual, el cual se acompaña de ademanes, gestos o algunas expresiones gráficas, pero más allá de todo, conlleva una carga creativa.

Para algunos representa una forma característica de hablar, un sello inigualable a la hora de iniciar una conversación de cualquier tipo y con quien sea. Para don Pascacio Hernández es “el pan de cada día”.

“Yo me llamo Pascacio, pero me dicen ‘Cacho’, cuando ya me agarran confianza; para mi el albur es como el pan de cada día”, dijo el señor Hernández, al preguntarle su nombre.

Menciona que su oficio desde hace muchos años es “comerciante de productos naturales agrícolas para el consumo humano, por no querer decir, verdulero”, expresó don Cacho al referirse a su actividad diaria, misma que desempeña como herencia de su padre.

Don Cacho tiene un puesto de verduras en un mercado, donde atiende a cientos de personas que visitan esta plaza, algunas responden a sus comentarios, otras no entienden el humor de este señor y pasan desapercibidas.

“Me dedico a esto desde que era pequeño, me pasaba las tardes ayudándole a mi papá, que tenía este negocio, ahora yo sigo el changarro familiar y cuando alguien toma la mercancía y no la compra, yo le digo ‘oiga acomódeme esas’”, expresó sonriendo Don Cacho.

De 57 años, el señor Cacho no pierde el humor que lo caracteriza y que lo identifica en su puesto de frutas, al llegar la clientela siempre los recibe con un “que va querer, ¿para comer aquí? ¿o para llevar?”.

“La gente que viene a comprarme ya sabe que le hablo así, a veces hasta les da gusto a las señoras, más cuando vienen mis primas: Concha, Queta, Mela y Rita, que son bien alegres y dicharacheras”, mencionó don Cacho.

Dijo: “Recuerdo que hace tiempo era el chico temido del mercado, ya que pensaban que era delincuente por cómo hablaba, me juntaba mucho con mi amigo el niño de Santiago, un pequeño que prestaba servicios de limpieza aquí mismo”.

Don Pascacio Hernández es uno de los tantos mexicanos que hacen honor a este juego de palabras llenas de algarabía y picardía, conocidas como albur, que los mexicanos celebran todos los días. 

Origen

Raíz prehispánica

El origen del albur se remite a tiempos prehispánicos, cuando la cultura nahua se reunía para realizar cánticos en doble sentido y con una connotación sexual. Se les conocía como ‘cantos de cosquilleo’. A la llegada de los españoles, esta tradición se mezcló con el idioma español y fue lo que generó lo que hoy conocemos como albur.

“La gente que viene a comprarme ya sabe que le hablo así, a veces hasta les da gusto a las señoras, más cuando vienen mis primas: Concha, Queta, Mela y Rita, que son bien alegres y dicharacheras.”

Pascacio Hernández,comerciante