Este jueves, el Ejército de Irak interceptó y derribó un dron de reconocimiento turco en la provincia de Kirkuk, al norte del país. El incidente ocurre en un contexto de operaciones militares turcas en la región, dirigidas contra el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), una guerrilla kurda considerada ilegal por Turquía. La operación fue confirmada por fuentes oficiales iraquíes y marca un nuevo episodio de tensión en la ya volátil situación de seguridad en la zona.

Según informó el coronel Sarhan al Obaidi, del departamento de Policía de Kirkuk, el dron, identificado como un 'TAI Anka', ingresó en el espacio aéreo de la provincia desde la región de Suleimaniya, también en el norte de Irak. Las defensas aéreas iraquíes actuaron rápidamente, abriendo fuego para interceptar el aparato, lo que provocó que se partiera en tres grandes piezas que cayeron en diferentes puntos de la ciudad.

El derribo del dron causó que sus restos se incendiaran al impactar en tierra, pero afortunadamente, no se reportaron víctimas ni daños materiales significativos. Equipos de la Defensa Civil de Irak acudieron al lugar y lograron extinguir las llamas, mientras que las fuerzas de seguridad acordonaron el área para evitar riesgos adicionales.

La fuerza aérea iraquí emitió un comunicado en el que detalló que se había seguido el protocolo adecuado al advertir al dron antes de derribarlo. Según este comunicado, el aparato cayó sobre una vivienda civil, provocando únicamente daños materiales. Testigos en la zona informaron que vieron al dron volando sin control antes de estrellarse en las afueras de la ciudad, aumentando la preocupación entre la población local.

El Comando de Operaciones de Kirkuk confirmó en un comunicado que el dron era de origen turco y que se estrelló en medio de la ciudad, aunque no especificó que fue interceptado por las defensas aéreas del Ejército. Además, se anunció la formación de un comité técnico para investigar y esclarecer las causas del incidente.

Turquía mantiene una presencia militar en una franja de unos 30 kilómetros a lo largo de su frontera con Irak desde 2019, como parte de sus esfuerzos para erradicar la presencia del PKK en la región montañosa del Kurdistán iraquí. Esta política ha generado fricciones con el gobierno iraquí, que ha protestado en numerosas ocasiones contra lo que considera violaciones a su soberanía por parte de Turquía.

El incidente de hoy se produce en un momento delicado, cuando ambos países intentan fortalecer sus lazos económicos y de seguridad. A pesar de los esfuerzos diplomáticos recientes, este suceso podría complicar las relaciones bilaterales y agravar la inestabilidad en Kirkuk, una ciudad de gran importancia estratégica, marcada por su diversidad étnica y religiosa, y que ha sido escenario de conflictos políticos y militares en el pasado.

El derribo del dron turco en Kirkuk subraya las tensiones persistentes en la región, donde las operaciones militares de Turquía contra el PKK continúan provocando fricciones con el gobierno iraquí. Este incidente pone de relieve los desafíos en la gestión de la seguridad en el norte de Irak y la compleja dinámica de las relaciones entre Bagdad y Ankara, que podrían enfrentar nuevas dificultades tras este suceso.

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