“Escuchen señores, oigan el corrido de un triste acontecimiento, pues en Chinameca ha muerto a mansalva Zapata, el gran insurrecto. Abril de 1919 en la memoria quedará del campesino, como una mancha en la historia. Campanas de Villa Ayala ¿por qué tocan tan dolientes?, es que ya murió Zapata y era Zapata un valiente”, dice el corrido de la muerte del Caudillo del Sur.
En la sexta entrega de “100 años sin el General”, abordamos los lugares donde el cuerpo de Emiliano Zapata llegó horas después de haber sido asesinado a traición, “Don Pablo González le ordena a Guajardo que le finja un rendimiento, y al ver a Zapata disparan sus armas al llegar al campamento”, como dice la canción.

Inspección de Policía,
Palacio Municipal de Cuautla
Tras ser asesinado en la Hacienda de Chinameca, al mediodía del 10 de abril de 1919, el cadáver de Emiliano Zapata Salazar fue amarrado al lomo de una mula y transportado hacia Cuautla, donde el general Guajardo ya se encontraba; al llegar el cuerpo, Guajardo dice a Pablo González: Mi general, sus órdenes han sido cumplidas.
Fue en la inspección de Policía, en el palacio municipal de Cuautla, donde Zapata fue reconocido por las autoridades, quienes dieron fe de que efectivamente era el “Caudillo del Sur”. Para el día 11 de abril, su cuerpo fue expuesto al público, para que se afirmara el rumor de que el general había muerto.
“Ahí nació el mito de que no era Zapata el que estaba en ese lugar, y que el general no había muerto”, señala Samuel Hernández Beltrán, cronista de la ciudad de Cuautla, quien relata que en estas instalaciones, hoy oficinas de Registro Civil, surgió este famoso mito.
“Cuando se expuso el cadáver, a partir de las nueve de la mañana del día 11 de abril de 1919, la gente pasó y desfiló por una ventana que dá a esa habitación y ahí veían el cuerpo de Emiliano Zapata, y fue cuando empezaron a decir, ¡ése no es Emiliano Zapata!, ¡Zapata no ha muerto!”, relató.

Panteón municipal
de Cuautla:
El panteón municipal de Cuautla fue su primera morada, ya que el 12 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue enterrado en este camposanto que se ubicada a las afueras de la ciudad de Cuautla, en una tumba sencilla.
Su sepulcro es uno de los componentes históricos más importantes de este inmueble, y posterior a su sencilla sepultura le fue colocado un ángel de mármol como remate. En cuanto a la antigüedad de este panteón, se tenía la hipótesis de que fue construido entre 1874 y 1875, cuando se nombró a Cuautla capital del estado de Morelos, aunque se han encontrado tumbas de 1867.

 

Plaza Revolución del Sur
13 años después, en 1932, los restos de Emiliano Zapata
fueron trasladados al mausoleo construido ex profeso en la Plaza Revolución del Sur (Plaza del Señor del Pueblo), donde hoy descansan al pie de su estatua.

 

Fotos y Texto: Guillermo Tapia e Israel Valdivia/DDM