Ser diagnosticado con cáncer impacta de diversas maneras en la vida de una persona y en la de sus seres queridos. Es común que surjan sentimientos de depresión, ansiedad y miedo, lo que indica que un diagnóstico así no solo afecta el cuerpo, sino que también tiene un efecto significativo en la salud mental del paciente. Después de recibir la noticia del diagnóstico, la situación puede ser abrumadora e inesperada.

Cada persona reacciona de manera diferente, dependiendo de factores como su personalidad, inteligencia emocional y el apoyo que reciba de su entorno.

La mayoría de los pacientes con cáncer atraviesan lo que se denomina “duelo oncológico”, un proceso de adaptación que incluye etapas de negación, ira, depresión y, eventualmente, aceptación.

En el caso del cáncer de mama, el pronóstico y las tasas de supervivencia han mejorado considerablemente en los últimos años, principalmente gracias a la detección temprana y al inicio oportuno del tratamiento en las etapas iniciales.

Sin embargo, hay que considerar que, con el tiempo, esto puede llevar al desarrollo de tumores secundarios y a la aparición de secuelas físicas, como problemas psicológicos tras la resección de glándulas mamarias, complicaciones estéticas, linfedema, menopausia temprana e infertilidad.

También pueden surgir efectos psicológicos como miedo y estrés, así como conflictos sociales en el ámbito familiar y laboral.

Se estima que hasta un tercio de las personas tratadas por cáncer presenta problemas de salud mental, y las tasas de trastorno depresivo son hasta tres veces más altas que en la población general.

Muchas personas diagnosticadas con esta enfermedad no son informadas sobre el riesgo de desarrollar problemas de salud mental, como la depresión, ni reciben el tratamiento adecuado. Hay varios factores que impiden que un paciente con cáncer reciba tratamiento psicológico especializado.

Los síntomas del cáncer, la depresión y la ansiedad, como la fatiga, el insomnio y la pérdida de apetito, son similares, lo que puede dificultar el diagnóstico de problemas de salud mental.

Un estudio ha demostrado que recibir tratamiento para la salud mental puede influir positivamente en la recuperación del cáncer, ya que se asocia con tiempos de supervivencia más prolongados.

Los pacientes que reciben este tipo de apoyo tienden a experimentar una mejora en su estado de salud general, son más propensos a continuar con su atención médica y disfrutan de una mejor calidad de vida.

Hay otros factores de riesgo, pero no son modificables:

  • Genética: si tienes antecedentes en tu familia de casos de cáncer
  • Estrógenos: Entre más tiempo estás expuesta a los estrógenos más riesgo tienes de tener cáncer de mama Edad en que empiezas a menstruar (antes de los 12 años)
  • Edad tardía de la menopausia: Entre más largo es este periodo, aumenta más tu riesgo; esto aunado a que los medicamentos que se usan para tratar los síntomas de la menopausia (hormonas) aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama

Tratamientos:

  • Tratamiento local: consiste en una mastectomía o una cirugía conservadora que pueden ir acompañados de radioterapia
  • Tratamiento sistémico como: Quimioterapia: administración de medicamentos contra el cáncer vía intravenosa u oral
  • Terapia Blanco Inmunoterapia: administración de anticuerpos generalmente mediante un suero
  • Terapia endócrina (hormonal)

ES IMPORTANTE DAR SEGUIMIENTO PSICOLÓGICO

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp