Un padecimiento que en los últimos años ha sido causa de discusión debido al problema de salud pública que representa es la diabetes mellitus tipo 2. De acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 se reportaron alrededor de 422 millones de personas adultas con este padecimiento, por lo que se ha emitido un llamado con carácter prioritario, para la implementación de programas y políticas públicas para una oportuna prevención.
 
La diabetes mellitus es una condición ocasionada por la incapacidad del páncreas para producir insulina en cantidades suficientes, y/o la utilización ineficaz de la misma en el organismo.
 El riesgo de las comorbilidades de la diabetes como lo pueden ser las enfermedades cardiovasculares, provocó en 2012, un importante número de decesos -3.7 millones-.
Desde el año 2000, en México es la primera causa de muerte entre mujeres y la segunda entre hombres.

La Diabetes tipo 2 es prevenible y controlable
 Control del peso corporal
 Realizar actividad física regular
 Adherirse a un plan de alimentación balanceado y personalizado. Una herramienta útil es el programa creado por reconocidos médicos y nutriólogos, “El Plato del bien comer”, que consiste en incluir al menos un alimento de cada grupo en cada una de las tres comidas del día (frutas y verduras; cereales, leguminosas y productos de origen animal.
 Evitar el abuso del alcohol y tabaco
 Monitoreo (revisión) de glucosa en casa de acuerdo a la frecuencia que indique el médico tratante.
 Apego regular al tratamiento prescrito  

Diabetes mellitus tipo 1
Anteriormente conocida como insulinodependiente o juvenil. Se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere de la administración diaria de esta hormona para cubrir las necesidades elementales de ayuno y por el consumo de alimentos. Es más común en pacientes escolares y adolescentes, pero no es exclusivo de estos.
Presenta síntomas: Sí
Aunque no siempre, en la mayoría de las ocasiones., inician de manera abrupta y consisten principalmente, en excreción excesiva de orina (poliuria), sed (polidipsia), hambre constante (polifagia), pérdida de peso y fatiga.

Diabetes mellitus tipo 2
Es producida por la utilización ineficaz, resistencia al efecto de la insulina y pérdida progresiva de la reserva de insulina. Este tipo de diabetes representa la mayoría de los casos mundiales y se asocia a diversos factores de riesgo (predisponentes) como: peso corporal excesivo, inactividad física (sedentarismo), carga genética predisponente, hipertensión arterial sistémica, edad mayor de 45 años, grupo étnico (ej. latinoamericanos), entre otros.
 Presenta síntomas: No
En la mayoría de los casos, no hay síntomas, lo que puede ocasionar diagnósticos tardíos.

Tipo gestacional
Se caracteriza por hiperglucemia (aumento de la glucosa en sangre), que aparece durante el embarazo secundario a incremento de hormonas producidas por la placenta de manera fisiológica, ocasionando resistencia al efecto de la insulina. Este tipo de diabetes comúnmente desaparece al finalizar el embarazo, sin embargo, además de sufrir complicaciones durante el proceso de gestación y el parto, deja un riesgo residual de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 en los siguientes años. Se estima que este tipo de dibetes afecta a uno de cada 10 embarazos.*
 Presenta síntomas: No
Al ser asintomática, se diagnostica con una prueba de tolerancia a carga oral de glucosa.

Tipos específicos de diabetes
Este apartado abarca a los pacientes que presentaron diabetes mellitus posterior a, o asociado a un episodio de pancreatitis, enfermedades con un trasfondo hormonal (ej. Síndrome de Cushing, hipertiroidismo, etc.), resección pancreática, enfermedades genéticas congénitas (ej. Síndrome de Down, Síndrome de Turner) y alteraciones genéticas únicas (diabetes tipo MODY), sólo por mencionar las más relevantes.

Complicaciones
Diabetes es causa importante de:
 Enfermedades cardiovasculares (infartos cardíacos y/o cerebrales)
 Ceguera y/o debilidad visual
 Insuficiencia renal
 Amputaciones no traumáticas
 Disfunción eréctil

 

Por: Dr. Oscar T. Moreno Loza, especialista en endocrinología (UNAM, Hospital General de México).