En el vasto paisaje semidesértico del norte y centro de México, habita un pequeño pero vital habitante que, además de ser ingeniero del ecosistema, ha llamado la atención de científicos y conservacionistas por su comportamiento social: el perrito llanero mexicano (Cynomys mexicanus). Este roedor, emparentado con las ardillas terrestres, no solo construye impresionantes sistemas de madrigueras subterráneas, sino que también parece vivir procesos emocionales complejos cuando un miembro de su comunidad muere.

A Mexican Prairie Dog on the Ground · Free Stock Photo

Un ingeniero de la pradera

Es considerado una especie clave en los pastizales del altiplano mexicano. Su actividad excavadora transforma el paisaje: oxigena los suelos, mejora la infiltración del agua, fertiliza con sus excretas y evita la proliferación de arbustos invasores que, de otro modo, convertirían los pastizales en zonas áridas y erosionadas. Sin este pequeño roedor, grandes extensiones de llanura dejarían de ser fértiles, y muchas otras especies que dependen de este hábitat, desde insectos hasta aves rapaces, perderían su refugio.

Una especie mexicana y en peligro

En México, existen dos especies de perritos llaneros:

  • El perrito llanero mexicano (Cynomys mexicanus), que es endémico del país, es decir, no se encuentra en ninguna otra parte del mundo. Habita en los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas.
  • El perrito llanero de cola negra (Cynomys ludovicianus), que se encuentra más al norte, en zonas de Chihuahua y Sonora, y que también se distribuye en Estados Unidos.

El primero está en grave riesgo de desaparecer. Según la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, está catalogado como en peligro de extinción, y aparece también en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como una especie amenazada. La pérdida de hábitat, la expansión agrícola, la ganadería intensiva y campañas de erradicación mal fundamentadas han contribuido a su drástica reducción poblacional.

Programa de recuperación del perrito llanero mexicano - ENDESU

¿Duelo entre animales?

Más allá de su rol ecológico, lo que ha intrigado a muchos investigadores es su comportamiento social. En estas colonias, la comunicación es constante, y se ha registrado un sofisticado sistema de vocalizaciones que les permite alertar sobre amenazas específicas, como la presencia de humanos, aves rapaces o serpientes.

En este contexto de organización y vínculos sociales, se ha observado que, cuando muere un miembro del grupo, los demás muestran signos de duelo. Aunque no se trata de un funeral como el humano, sí hay cambios conductuales claros:

  • Algunos individuos dejan de participar en las actividades grupales.
  • Se alejan de la interacción social.
  • Presentan apatía, falta de apetito o sueño alterado.
  • Otros llegan a quedarse cerca del cuerpo del animal muerto por un tiempo prolongado.

Estos comportamientos, similares a los observados en elefantes, delfines o cuervos, han abierto nuevas preguntas sobre la capacidad emocional de los animales sociales y su percepción de la muerte.

¿Por qué conservarlo?

Además de su función ecológica esencial y sus fascinantes comportamientos sociales, el perrito llanero mexicano representa un patrimonio natural y biológico exclusivo de México. Su conservación no solo garantiza el equilibrio de los pastizales, sino también el legado de una especie con vínculos complejos, capaces de sorprendernos y enseñarnos sobre la inteligencia y sensibilidad animal.

Protegerlo implica conservar los llanos mexicanos, fomentar la educación ambiental, apoyar la ciencia que estudia su comportamiento y poner en marcha políticas efectivas que protejan su hábitat frente a amenazas como la urbanización, el uso de pesticidas y la fragmentación del terreno.

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