En los años ochenta, en las montañas de Áncash, Perú, surgió una de las historias más insólitas de la ufología latinoamericana. Donato Cervantes, un ciudadano huaracino, afirmó que seres de otro planeta lo curaron milagrosamente tras un accidente que casi le cuesta el brazo. Décadas después, su relato sigue siendo un misterio entre la ciencia, la fe y el fenómeno extraterrestre.

 

 

 

 Un accidente que cambió su destino

 

Corría el año 1983 cuando Donato Cervantes sufrió un grave accidente automovilístico que le destrozó el antebrazo derecho. Los médicos diagnosticaron una lesión irreversible: tendones y nervios habían quedado completamente dañados, y la única solución parecía ser la amputación.

 

Sin embargo, Cervantes se negó a perder su extremidad. Según contó años después, decidió confiar en unos “amigos celestiales” que —aseguró— ya lo habían ayudado en el pasado. Esa decisión marcaría el inicio de una de las historias más comentadas del país andino.

 

 

 

La noche del contacto

 

Cervantes relató que una noche, mientras descansaba en su casa de Huaraz, fue rodeado por una intensa luz. Aseguró que fue elevado hacia una nave espacial, donde lo esperaban varios seres de aspecto humanoide que irradiaban energía.

 

Uno de ellos le indicó que estirara el brazo izquierdo. De inmediato, una corriente eléctrica recorrió su cuerpo, y según su testimonio, en menos de tres minutos su brazo herido fue completamente reconstruido.

 

Al despertar, su brazo estaba sano. “Fue como si me lo hubieran cambiado por otro”, contó en múltiples entrevistas.

 

“El brazo milagroso”

 

Tras la supuesta intervención, Donato aseguró que su extremidad había adquirido fuerza sobrehumana. Podía romper piedras con facilidad, doblar metales y levantar pesos descomunales.

Además, decía que tenía la capacidad de sanar con las manos y que la energía que le transmitieron los extraterrestres podía aliviar dolores o enfermedades.

 

Durante años, personas de distintas partes del país viajaron a Huaraz para verlo y recibir su “toque curativo”. Algunos afirmaban haber sentido alivio, otros lo consideraban una farsa.

 

 

Entre la fe y la controversia

 

Los medios de comunicación peruanos cubrieron ampliamente el fenómeno, y Donato Cervantes se volvió una figura popular en programas de misterio.

Sin embargo, el mundo científico fue contundente: no existía evidencia médica ni pruebas documentadas que respaldaran una curación sobrenatural.

 

Con el paso del tiempo, Cervantes declaró que los seres que lo habían ayudado “le retiraron sus dones” porque la gente comenzó a burlarse y a desconfiar. Poco a poco, se alejó del foco mediático y vivió sus últimos años en silencio. Falleció en 2013, pero su historia continúa generando debate.

 

 

 ¿Milagro o mito moderno?

 

El caso de Donato Cervantes combina elementos típicos de los relatos ufológicos: una experiencia cercana, curación inexplicable y un mensaje de esperanza. Aunque para muchos es solo una leyenda urbana, su historia refleja algo más profundo: la necesidad humana de creer en fuerzas superiores cuando la ciencia no ofrece respuestas inmediatas.

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