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Algunas causas de las enfermedades cardiovasculares no son modificables, como edad, sexo o antecedentes familiares, pero otras sí, se puede actuar para tratar de prevenir, hipertensión, obesidad, dislipidemias, colesterol, triglicéridos y diabetes.

Hipertensión
La hipertensión es una elevación de la presión arterial que reduce la elasticidad de los vasos sanguíneos y ello dificulta el funcionamiento normal del corazón y del riñón; es responsable del 5 por ciento de las muertes de origen cardiovascular, la principal responsable de los trastornos de circulación cerebral, hasta del 75%, y factor de riesgo determinante en los infartos y en la insuficiencia cardíaca, expone la responsable de nutrición y salud de Nestlé.
En México habría 22.4 millones de adultos de 20 años o más que la padecen, de los cuales 11.2 millones tienen diagnóstico médico.

¿Y la obesidad?
Es un problema grave y global para la salud pública. En los años 80 había unos 900 millones de personas con exceso de peso en el mundo. En 2013 se superaban los 2.100 millones.
El sobrepeso y la obesidad en mujeres presenta un aumento respecto a cifras de 2012, en los tres grupos de edad, el cual es mayor en zonas rurales que urbanas.
En la hombres adultos el sobrepeso y obesidad aumentó en zonas rurales (de 61.1% en 2012 a 67.5% en 2016) mientras que se estabilizó en zonas urbanas, en las que se mantiene en un nivel elevado (69.9%).

Presión arterial
En la hipertensión influye la ingesta elevada de alimentos ricos en sodio y sal, un gran riesgo. El exceso de sal también sobrecarga los riñones que se ven obligados a realizar un trabajo extra para eliminarla.
El consumo diario de sal en la población mexicana es de 7 a 9 gramos por persona y día, casi el doble del límite establecido por la OMS, de 5 gramos por persona y día.

Las dislipidemias
Las dislipidemias son alteraciones de los lípidos o grasas en la sangre, un factor de riesgo cardiovascular clásico que se asocia a las cardiopatías isquémicas, como infartos, ictus o anginas de pecho. Conllevan un aumento del colesterol conocido como malo (LDL) y una reducción del bueno (HDL).
Cerca de la mitad de la población mexicana posee colesterol elevado, es decir, alrededor de 65 millones de personas, señala el Instituto Nacional de Cardiología.