Messi no fue suficiente. El conjunto francés del París Saint-Germain no necesitó a Neymar. Kylian Mbappé, apoyado por sus compañeros, bastó para que los galos arrollaran 4-1 al Barcelona en el Camp Nou y pusieran un pie en los cuartos de final de la Champions League.

Tras revelarse la baja del atacante brasileño, las alarmas se encendieron por el compromiso que tenían contra el Barcelona, pero al final los parisinos apabullaron al equipo español.

Los culés se fueron arriba en el marcador con gol de Messi de penal, pero la ventaja sólo les duró 4 minutos, ya que de inmediato Kylian Mbappé respondió finiquitando una gran jugada de conjunto.

Así terminó la primera mitad, con llegadas de ambos lados, aunque las del París Saint-Germain lucieron más peligrosas. Para el segundo tiempo los franceses salieron con la mira más fina y consiguieron dos tantos más.

El conjunto francés lucía cada vez más peligroso y al minuto 65 consiguieron el premio justo a su esfuerzo, nuevamente por conducto de Mbappé, quien marcó el doblete tras rematar una “diagonal matona”.

El 1-3 llegó 5 minutos más tarde, cuando Moise Kean superó a la defensa blaugrana y remató un centro que llegó de un tiro libre.

Finalmente, la cereza del pastel la puso nuevamente Kylian Mbappé al sellar su hat-trick con otro golazo, esta vez rematando al ángulo tras un contragolpe mortal de los parisinos.

¿Qué es lo que pasará?

Con este marcador, el Barcelona necesitará marcar tres goles y no recibir ninguno en el Parque de los Príncipes para clasificar a la siguiente fase. La ventaja del PSG es gigantesca y parece definitiva, sobre todo por la forma en la que se le vio en la cancha a un Barcelona sin espíritu, que quedó a deber bastante.

La vuelta amenaza con ser igual de sangrante para el Barcelona. Aparecerá entonces Neymar para reivindicar su puesto en el equipo de Mbappé. La dimisión de los azulgrana, faltos de orgullo y competitividad, agrandó a Mbappé y al PSG. No parece hoy el Barça siquiera un equipo que valga para medir a ningún favorito sino que a la memoria azulgrana regresó el 2-8 de Lisboa.