El nombre de Héver López Castañeda forma parte de la lista de los artistas que la Asociación Mundial de Pintores con la Boca y con el Pie (VDMFK), con sede en Vaduz, capital de Liechtenstein, en Europa, promueve a nivel internacional.
Su madre, Leticia Castañeda Bahena, lo cuenta orgullosa, con una gran sonrisa, porque, dice, la pintura no sólo le dio la oportunidad a su hija, de 34 años y con parálisis cerebral infantil, de desarrollarse, sino, además, de destacar y brillar en un mundo que para ella, parecía negado desde su nacimiento.
Madre e hija son oriundas de Cuernavaca, pero actualmente viven en Jiutepec; específicamente en la colonia Morelos, un lugar popular en el que, sin proponérselo y de a poco descubrieron la potencialidad humana y artística que tienen y que, con esfuerzo y dedicación, les cambió la vida en la última década.
La parálisis cerebral de nacimiento de Héver le impide, casi por completo, la movilidad de su cuerpo y, a falta de poder valerse con sus manos o con sus pies, su boca se convirtió en su principal herramienta motriz.
Físicamente, depende de otra persona para comer, bañarse, vestirse o hacer sus necesidades, pero con la boca, su mentón y su nariz controla el celular, la tableta o el control remoto, y hasta se maquilla, si lo desea, pero sobre todo, maneja el pincel de forma extraordinaria.
Un día, después de que con su madre y sus dos hermanas, se mudaron a la Morelos, Héver descubrió el taller de pintura del profesor Horacio Granados López, ubicado en una calle principal, camuflajeado entre farmacias, misceláneas, tlapalerías y tortillerías, pero para ella no pasó desapercibido e inició el sueño casi imposible, suplicando a su madre que la llevara.
Leticia cuenta ahora, con brillo en los ojos, que para ella había mil obstáculos y dificultades, entre éstos, tener que darse el tiempo para llevarla, pagar las clases, o simplemente batallar con las escaleras que entonces había que subir para llegar al salón.
Pero la insistencia de su hija, la orilló a iniciar la aventura que, a once años, les abrió un mundo de posibilidades: “la pintura nos cambió la vida”, refiere.
A ella, le dio la posibilidad de ir y estar en lugares que nunca en su vida pensó que pisaría, como el foro de una cadena de televisión nacional; conocer gente, experimentar con nuevas terapias, interactuar con otros padres de niños y jóvenes con parálisis cerebral, con éstos mismos, y darse cuenta que la vida es un abanico de oportunidades para todos, sin importar su condición.
A su hija, la pintura le abrió las puertas y la inclusión, pero sobre todo, le dio una oportunidad de desarrollarse, de hacer algo por lo que se vale por sí misma y es tomada en cuenta.
Su más reciente exposición fue “Colores sin límite”, el pasado mes de septiembre en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca, con motivo del Día Internacional de los Artistas Pintores con la Boca y con el Pie.

He conocido y aprendido muchas cosas gracias a ella, después de que en la pintura encontró su razón de ser.”

Leticia Castañeda, madre

Informan
Hace nueve años con la ayuda del profesor que la apoyó a desarrollar su potencial artístico, Héver es becaria de la VDMFK, la asociación que ayuda a personas que pintan con la boca o el pie por su discapacidad.

Valor
La obra de Héver tiene el doble valor de lo artístico y lo increíblemente humano.

Orgullo. Héver López Castañeda es una talentosa pintora que encontró en los lienzos una manera de valerse por sí misma y plasmar su talento.

Por: Antonieta Sánchez / antonieta.sanchez@diariodemorelos.com

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