Las mujeres mexicanas enfrentan múltiples barreras estructurales en su desarrollo profesional y personal que dificultan su acceso a puestos de alto nivel y perpetúan su carga en el trabajo doméstico no remunerado, destacó Sonia Frías Martínez, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM.
Durante su participación en el 21 Diplomado “Relaciones de Género”, organizado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, Frías Martínez subrayó que las mujeres dedican en promedio más de seis horas diarias a labores domésticas y de cuidado no remunerado, lo que representa un 27.6% del PIB en 2022, según datos del INEGI. En comparación, los hombres realizan solo 16.9 horas semanales de estas tareas.
La académica calificó estas actividades como “muros excluyentes” impuestos por el patriarcado, que condicionan a las mujeres a asumir roles de cuidado, muchas veces en detrimento de su desarrollo profesional. Asimismo, señaló que el mandato de la maternidad, en ausencia de un sistema de cuidados adecuado, expulsa a muchas mujeres del mercado laboral. De acuerdo con El Colegio de México, entre 2016 y 2021, aproximadamente el 10% de las trabajadoras en México enfrentaron discriminación laboral por embarazo.
Además, Frías Martínez mencionó que el fenómeno de los “techos de cristal” sigue presente, lo que limita el acceso de las mujeres a posiciones jerárquicamente altas. En la administración pública federal, por ejemplo, aunque las mujeres ocupan el 50% de jefaturas de departamento, solo representan el 28% en el nivel de subsecretarías.
Por otro lado, las “paredes de cristal”, que restringen su desarrollo educativo y profesional a sectores menos dinámicos y peor remunerados, también son evidentes: solo el 24% de las mujeres estudian carreras relacionadas con tecnología e ingeniería, mientras que predominan en áreas como educación (74.2%) y ciencias sociales (61.1%).
En cuanto a la violencia de género, Frías Martínez advirtió sobre su incremento en los últimos años. Según datos, entre 2016 y 2021, la violencia física aumentó de 34% a 34.7%, la sexual de 41.3% a 49.7%, y la psicológica de 49% a 51.6%. Este ascenso podría deberse a una mayor visibilidad y denuncia de estos actos, señaló.
Acompañada por Marisa Belausteguigoitia, directora del CIEG, y Gerardo Mejía Núñez, coordinador del diplomado, la investigadora concluyó que, pese a los avances legislativos como la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres, México enfrenta grandes desafíos para lograr la equidad de género, que incluyen la eliminación de barreras culturales, educativas y estructurales.
