Hace varios años tuve el gran honor de conocer y tratar al Cardenal Javier Lozano Barragán, quien siempre me recibió en la Ciudad del Vaticano con gran amabilidad y entusiasmo, además de convertirse en un importante aliado en nuestra incansable lucha relacionada al tema de la pena de muerte, apoyándonos con gestiones ante la sede internacional católica, en distintas ocasiones en las que fuimos el conducto para entregar cartas y documentación al Papa, quien gracias a Dios ha intervenido a favor de los condenados a la pena capital. 

Es importante destacar que el carismático Cardenal Javier Lozano,  alcanzó un alto rango y mérito en el Vaticano,  donde se desempeñó como Ministro de Salud y Cultura para todo el mundo, siempre contribuyendo en causas altruistas y humanitarias. 

Es por ello que en su honor le dedico esta columna, precisamente en la próxima conmemoración del tercer aniversario luctuoso. 

El cardenal Javier Lozano Barragán fue un hombre culto, inteligente y humano, nació el  26 de enero de 1933 en Toluca, Estado de México, y fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1955, posteriormente fue designado obispo de Zacatecas en octubre de 1984.

Durante su episcopado, logró gestionar la histórica gira efectuada por el papa Juan Pablo II a México  en 1990, posteriormente hizo posible su visita  al estado de  Zacatecas.

Lozano Barragán fue ordenado cardenal precisamente por el  Papa Juan Pablo II en el año 2003, y además participó en el Cónclave de abril de 2005 que eligió al Papa Benedicto XVI. 

Por su gran carisma y temple, llegó a contar con la amistad y admiración de muchas personas, entre ellas el  papa Juan Pablo II, y el sumo pontífice Francisco, quienes  le confirieron altos cargos en la sede de la iglesia católica localizada en el Vaticano.

Tras la muerte del Papa Juan Pablo II, el cardenal Lozano Barragán fue uno de los primeros en promover su canonización, informando que gracias a la Bendición de su santidad, el niño José Aaron Badillo de 5 años, se había recuperado de Leucemia.

El cardenal Lozano Barragán  le dio un nuevo impulso y reorganizó la diócesis a nivel global, sin dejar de ser una figura polémica por su férrea defensa de la doctrina de la Iglesia, generando un impacto positivo. 

El cardenal Javier Lozano Barragán falleció en Roma el 20 de Abril de 2022  y fue sepultado en el Santuario Guadalupano de Zamora, cumpliendo su última voluntad de descansar a los pies de la Virgen de Guadalupe. 

“Recordando a este abnegado prelado que me honró con su amistad desde 1980, y que durante años y con fidelidad entregó su vida al servicio de Dios y de la Iglesia Universal, ofrezco sufragios por el eterno descanso de su alma, para que el Señor Jesús le otorgue la corona de gloria que no se marchita. Y como signo de esperanza cristiana en el Señor Resucitado, imparto a todos los presentes la bendición apostólica”.
Escribió llorando el papa  Francisco, muy triste por el fallecimiento de Lozano.

Dios lo tenga en su Gloria. 

Siempre recordaré al Cardenal Javier Lozano Barragan, con mucho
respeto y admiración, sin olvidar que fue un gran honor  haber estrechado su mano y recibir un afectuoso abrazo de su parte, sin faltar la motivación que nos transmitía. 
Que bello y motivador es recordar que siempre estuvo al pendiente de las actividades del Paseo de las Estrellas y de la Confederación Internacional de Morelenses y Migrantes Mexicanos, que preside orgullosamente el autor de esta columna. 

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