El domingo pasado, en la primera parte, hacíamos referencia a la historia en común que tenemos el estado de Morelos y el de Guerrero, particularmente durante el convulsionado siglo XIX, cuando aparece el héroe de la independencia, el soldado de la patria, cacique y líder regional, además de ser un gran liberal, Juan Álvarez Hurtado.

Existen cuatro etapas de nuestra historia común en los que aparece Juan Álvarez y son:  durante “El motín de la Acordada”, en la Intervención Norteamericana de 1847, durante el triunfo de la Revolución de Ayutla en 1855 y durante el Segundo Imperio.

Vimos los dos primeros y ahora analizaremos los otros dos.

Triunfo de la Revolución de Ayutla 1855
Al triunfo de la revolución de Ayutla que derrocó a Antonio López de Santa Ana, Juan Álvarez convocó a una junta de notables (representantes de los estados), para instalar un nuevo gobierno, dicha reunión se realizó en Cuernavaca el 3 de octubre de 1855.

 Al día siguiente los jefes de la revolución, los representantes de los estados y las tropas hicieron los honores de ordenanza y a las doce y media del día se instaló la Junta de Representantes.

 Dicha junta designó a Juan Álvarez como Presidente de la República, quien juró guardar y hacer guardar fielmente el Plan de Ayutla y nombró en su gabinete a Melchor Ocampo en relaciones, Don Benito Juárez en Justicia, Guillermo Prieto en Hacienda e Ignacio Comonfort en el Ministerio de Guerra, entre otros.

Cuernavaca se convirtió temporalmente en la capital de la República.

 Desde aquí se organizó el gobierno y se dictaron las primeras medidas de orden público, para preparar el periodo constitucionalista y se revocaron un gran número de leyes, creadas bajo la dictadura Santaanista, que perjudicaban al pueblo.

La ciudad de Cuernavaca no presentaba condiciones suficientes para albergar al gobierno de la República por lo que se tuvo que trasladar el gobierno a la ciudad de México el 4 de noviembre.

Debido a su estado de salud y por las ásperas condiciones políticas Álvarez entregó el poder el 12 de diciembre.

Sin embargo, con este gobierno se crearon las bases para realizar el Congreso Constituyente del 1856, que dio lugar a la Constitución de 1857.

Segundo Imperio
Cuernavaca había permanecido en manos de los franceses desde el 29 de julio de 1863, cuando el coronel Lefebre, con 600 infantes de caballería tomó la ciudad, obligando a las tropas liberales de Francisco Leyva a replegarse a Yautepec, Xochitepec, Tetecala, Taxco e Iguala.

  Posteriormente, la ciudad se volvió simpatizante de los emperadores Maximiliano y Carlota, desde que visitaron por primera vez la ciudad en diciembre de 1865 y siempre fueron recibidos cordialmente por los cuernavacenses.

Por esa época radicaba en Yautepec Ignacio Manuel Altamirano, quien realizó frecuentes viajes a Guerrero para buscar la ayuda del general Juan Álvarez para combatir a los invasores.

 Francisco Leyva y Altamirano recibieron la ayuda que les proporcionó Álvarez.

 Fueron recursos económicos, humanos y materiales.

El martes 1º de enero de 1867, los generales Leyva, Ignacio Figueroa y el coronel Altamirano al frente de 2,000 hombres sitiaron a los imperialistas en Cuernavaca, atacando la ciudad por diversos puntos.

 Los liberales incendiaron las casas que se encontraban fuera de las líneas de defensa, entre ellas, la casa del emperador en Acapantzingo.

  Leyva combatió ferozmente con artillería y granadas de mano, pero la defensa era implacable.

Finalmente, las tropas imperialistas evacuaron la ciudad la noche del miércoles 27 de enero.

 Al día siguiente, a las 4 de la tarde Francisco Leyva tomó posesión de Cuernavaca en nombre del gobierno republicano.

 Esto no hubiera sido posible sin la ayuda del general Álvarez.

 

Anexión al estado de Guerrero
Además de todo lo comentado, durante el congreso constituyente de 1857 se discutió y planteó la posibilidad de anexar los ricos distritos azucareros de Cuernavaca y Morelos (Cuautla) al estado de Guerrero, Juan Álvarez estuvo detrás de esa intensión, ya que Guerrero se encontraba en banca rota y la recaudación fiscal de los ricos distritos del hoy estado de Morelos salvaría sus endebles finanzas.

  Lo anterior lo veían como una retribución por los servicios que desde la independencia ese estado había prestado a la nación.

Lo anterior no era conveniente para los distritos de Cuautla y Cuernavaca, por lo que el entonces diputado Guillermo Prieto propuso en sesión del 15 de diciembre de 1856 crear con estos dos distritos una entidad independiente, lo cual se logró años después.

Durante la primera mitad del siglo XIX, Juan Álvarez, vio al actual estado de Morelos como una extensión de su territorio (parte de la Tierra Caliente) y tuvo en esta región un destacado papel como defensor y guía de los alzamientos indígena-campesinos, vinculado con actividades militares y políticas, pero desgraciadamente su historia es poco conocida en nuestra entidad.

“Triunfo del Plan de Ayutla”, Detalle de óleo sobre tela de Roberto Cueva del Rio, 1965, Sala de Cabildo de la ciudad de Cuernavaca, MUCIC.

Por: Valentín López G. Aranda / valentinlopezga@gmail.com