En la segunda entrega de esta historia les conté sobre la intervención que pretendía hacer el dueño del Jardín Borda, Elmer Ray Jones, en este histórico lugar, lo que pues afectaría severamente la estructura colonial del inmueble. También les hablé sobre los eventos que se empezaron a realizar en los años sesenta, como: La Feria de la Flor y de la entrega de las preseas “Calendario de Oro”, evento organizado por la Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y Televisión (AMPRyT). 

Continuando con este relato, les diré que al realizarse las Olimpiadas en México, del 12 al 27 de octubre de 1968, se esperaba el arribo de miles de turistas, por lo que las diferentes ciudades buscaron captar a los viajeros que vendrían a la justa deportiva mediante diferentes actividades. Cuernavaca no se quedó atrás y celebró una de las primeras Festividades de Miquiztli en el Jardín Borda. Fue del 11 de octubre al 3 de noviembre, ya que el evento deportivo coincidió con la época de celebración de los muertos. 

Para 1970, el Jardín Borda había pasado a manos de Marion Thelma Jones, por sucesión testamentaria, pues era la heredera de Elmer Ray Jones. Ella le propuso al gobierno federal la adquisición de la finca, lo cual fue aceptado, realizándose la operación de compraventa por un monto de $1’200,000.00 pesos.

 Posteriormente, el 12 de mayo de 1971, se publicó en el Diario Oficial el siguiente Decreto: “Que incorpora a los bienes de la federación, el predio denominado Jardín Borda, con una superficie de 25,758  m², ubicado en los números 26 y 26 A de la calle de Emiliano Zapata, de Cuernavaca, Morelos. Destinándolo al departamento de turismo para la creación de un centro turístico”. De esta manera pasó a formar parte de la Dirección General de Bienes Inmuebles de la Secretaría del Patrimonio Nacional. A partir de esta fecha se abrió al público y se le dio diversos usos, como el patio de acceso que se utilizó para muestras artísticas y locales comerciales. 

Hacia 1975 el Jardín Borda seguía siendo administrado por autoridades federales, los visitantes pagaban 3 pesos la entrada, a cambio el encargado les daba un boleto que decía “Departamento de Difusión del Gobierno del Estado”, a pesar de que no dependía del estado. Había una persona que venía cada ocho días de la Ciudad de México para recoger todo el dinero que se recaudaba por concepto de entradas y rentas, y luego se regresaba a la capital. 

Los guías de turistas de aquel entonces manifestaban que preferían no llevar a sus clientes a ese lugar, debido al mal estado en el que se encontraba. Hasta algunos de ellos lo llamaban irónicamente “La Mansión de Drácula”. La hierba había crecido, los miradores no tenían techos, el estanque principal inaugurado en 1783 se encontraba con aguas verdosas y en él flotaban peces muertos, las escalinatas y rampas estaban invadidas por la maleza, las fuentes y estanques se encontraban agrietados y semidestruidos.

En la parte sur del edificio principal, que se llamó el “Patio de Recepción” (en donde actualmente es la Sala Manuel M. Ponce) se puso en funcionamiento una discoteca que se llamó “Mamá Carlota”, propiedad de Carlos Hemmer, quien era yerno del entonces gobernador del estado el Ing. Felipe Rivera Crespo. Esta discoteca tuvo gran éxito, pues asistían muchos cuernavacenses de alta sociedad, además de jóvenes de la Ciudad de México, que viajaban los fines de semana para divertirse en este emblemático lugar. La entrada a dicha discoteca era por la pequeña puerta del lado sur. “Mamá Carlota” dejó de operar al poco tiempo que terminó el sexenio de Rivera Crespo.

Cabe señalar que, en esa época, en los jardines del Borda se les dio permiso a pequeños restaurantes para que dieran servicio de comida económica.  

Al finalizar los años 70, a fin de mejorar el estado en el que se encontraba el inmueble se instaló la Representación de la Secretaría de Turismo Federal y su coordinación con la Dirección de Turismo de Morelos. Otro espacio sería ocupado por la Dirección de Difusión Cultural del Gobierno del Estado y la Representación de FONAPAS en el Estado (Fondo Nacional Para Actividades Sociales), creado a capricho de Carmen Romano (esposa del presidente José López Portillo), para promover actividades como la música y la danza. La titular en la delegación Morelos era la Sra. Solveing Berug Akre.

Además de esas oficinas también había un Club de la 3ª Edad que realizaba actividades culturales como: Clases de inglés, canto, baile y yoga. En este inmueble también se había establecido un café cantante que se llamó “La Cigarra”, que funcionaba por las noches.

Continuará….

Por: Valentín López G. Aranda / valentinlopezga@gmail.com


Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp