Como lo he comentado en artículos anteriores, en 1927 fue promulgada la Ley de Divorcio en Morelos, conocida también como “Código Puente” o “Ley Puente, debido a que fue emitida por el entonces gobernador de Morelos Ambrosio Puente. Con esta Ley se facilitaba el rompimiento del vínculo matrimonial, ya que en ese tiempo el casamiento era considerado un sacramento indisoluble. 

Gracias a esta Ley, una gran cantidad de personas de otros países arribaron a nuestro estado para buscar deshacer su contrato matrimonial. 

Uno de los divorcios que se realizaron en 1936, de gente famosa, fue el del poeta estadounidense Conrad Potter Aiken (1889-1973), ganador del Premio Pulitzer en 1930, por sus poemas seleccionados. Quien llegó a escribir y publicar 51 libros, que incluyen cuentos, novelas, reseñas, una autobiografía y por supuesto sus poesías.

Conrad vivió toda su vida con problemas psicológicos derivados de un trauma que vivió durante su infancia. Su padre, un cirujano ocular en Savannah, Georgia, asesinó a su esposa y luego se suicidó, cuando Conrad contaba tan solo con 11 años de edad. Él fue quien escuchó los disparos de ese crimen, para luego descubrir los cuerpos sin vida de sus padres.

Esta tragedia de su infancia seguramente lo atormentó toda su vida, pues en 1934 la utilizó para escribir el cuento:  “Silent Snow, Secret Snow”  (Nieve silenciosa, nieve secreta). Posteriormente reconoció que sus otros escritos también estaban fuertemente influenciados por su trauma y que había tenido que enfrentar grandes desafíos emocionales durante toda su vida adulta. Inclusive Sigmund Freud se enteró de su caso y se ofreció a psicoanalizarlo en 1920, pero Conrad fue persuadido por Erich Fromm para no hacerlo.

En 1912 Aiken contrajo nupcias con Jessie McDonald, con quien tuvo dos hijos. En 1921 se mudaron a Inglaterra y luego regresaron a  Massachusetts en donde Conrad sirvió como tutor en Harvard entre 1927 y 1928. El matrimonio se disolvió en 1929. 

Posteriormente Conrad se volvió a casar en 1930 con Clarissa Lorenz. Aiken dividía su tiempo entre Nueva York y Boston. Fue en esa época cuando un joven aspirante a ser escritor llamado Malcom Lowry le escribió varias cartas para solicitarle que lo recibiera en su casa de Boston como pupilo y huésped, Conrad aceptó. Ahí inició “una bella amistad” según Aiken, pero esta no estuvo exenta de conflictos, rivalidades y tropiezos.

 En un artículo de la revista Letras Libres (del 31 enero 2008), Hernán Lara Zavala señala que Conrad Aiken “…fungió como su tutor, guardián, maestro, preceptor, padre putativo, cómplice, doble y rival;…”

El biógrafo de Lowry, Gordon Bowker, llamó a Aiken el “ángel sombrío” ya que “…era mujeriego, lo habían expulsado de Harvard por conducta inmoral (“moral turpitude” o depravada), era frecuentador de prostitutas, bebedor compulsivo, admirador de Freud y un psicoanalista aficionado que diagnosticó que Malcolm padecía esquizofrenia. La amistad entre ellos duró veinticinco años y se distinguió por ser a veces simbiótica, a veces parasitaria, con frecuencia destructiva, impregnada de alcohol, de bromas obscenas y de violencia…”

En 1933 Conrad y Clarissa viajaron a España, para disfrutar de unas vacaciones, en compañía de Malcom y del pintor Edward Burra.  Estando en Granada, cerca de la Alhambra, donde se hospedaron en la Villa Carmona, cerca de la Alhambra, Lowry conoció a Jan Gabrial, una bella norteamericana de baja estatura que había incursionado en la actuación y en la poesía. Conrad tenía la esperanza de que esa bella y elusiva criatura fuera la cura para Lowry.

Clarissa, aconsejada por su marido actuaría como Celestina y tras un breve romance la pareja se casó en París el 6 de enero de 1934. Clarissa describió ese rápido romance citando la canción “So much in love I could die”  (Tan enamorado que podría morir).

En 1936, estando en Boston, Conrand conoció a la pintora Mary Augusta Hoover, con quien inició una relación sentimental, a pesar de seguir casado con Clarissa. En el verano del año siguiente viajaron a México para visitar a Malcom y a Jan, quienes se encontraban en Cuernavaca. Los Lowry habían rentado una casa en la calle de Humboldt 15, en donde también se hospedaron Aiken y su pareja, en plena temporada de lluvias. 

Durante esa visita a Cuernavaca Aiken y Malcom se sentaban en el jardín, en donde tenían largas charlas y bebían “alcoholes mexicanos” que eran despreciados por Conrad, pero disfrutaba mucho el pulque curado de fresa que les preparaba Josefina, la cocinera. 

Estando en esta ciudad, Aiken se enteró de las facilidades que existían para divorciarse, lo que las aprovechó para separarse de Clarissa y aquí mismo se casó con Mary Augusta, poco tiempo después, con quien viviría hasta su muerte en 1973.

Cuando Aiken contaba con cerca de 80 años compuso “Obituario en Bitcherel”, que en sus líneas dice:

“Separados venimos, separados vamos. Y esto, sea sabido, es todo lo que sabemos”.

Por: Valentín López G. Aranda / valentinlopezga@gmail.com

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