El presidente Donald Trump celebró este viernes la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que limita el alcance de los tribunales inferiores para emitir mandatos con efecto nacional, en el marco de su polémica orden ejecutiva contra la ciudadanía por nacimiento.
La resolución, dictada con una mayoría de 6 a 3 y redactada por la jueza Amy Coney Barrett, no se pronuncia sobre la constitucionalidad del decreto, pero establece que las suspensiones judiciales solo aplicarán a quienes las soliciten, y no a todo el territorio estadounidense. Además, la Corte otorgó un plazo de 30 días antes de que la orden pueda comenzar a aplicarse parcialmente.
Trump calificó el fallo como “una victoria monumental” y una “brillante decisión”, que limita lo que llamó “mandatos judiciales universales”, y prometió que su administración seguirá impulsando el decreto “día uno”. Por su parte, la fiscal general Pam Bondi respaldó el fallo, aseverando que pone freno a lo que llamó “poder imperial” de los tribunales.
En contraposición, las tres magistradas progresistas (Sotomayor, Kagan y Jackson) firmaron la disidencia, calificando la sentencia como una “farsa para el estado de derecho” que puede erosionar los contrapesos constitucionales y abrir la puerta a un sistema legal desigual.
El decreto de Trump, firmado el 20 de enero, busca revocar la ciudadanía automática otorgada por la 14ª Enmienda a los hijos de personas indocumentadas o con estatus temporal. Si llegara a entrar en vigor, afectaría a más de 150 000 recién nacidos al año. Sin embargo, la Corte Suprema devolvió el caso a tribunales inferiores sin avalar la legalidad del decreto, por lo que aún enfrentará más demandas colectivas y estudiará su constitucionalidad en futuros procesos.
