Cuernavaca, MORELOS.- El alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo dio su brazo a torcer, y después de una serie de enfrentamientos de declaraciones con organizaciones ciudadanas opositoras a incrementos en la tarifa mínima del impuesto predial, ayer finalmente fumaron la pipa de la paz.
Después de la reunión, Susana Díaz Pineda, vocera de los inconformes, dijo que la actitud del alcalde había cambiado y que se había comprometido a considerar un estímulo fiscal para las personas en situación de vulnerabilidad, que convenga a ambas partes.

“Hasta hace un año, los descuentos para los grupos vulnerables que representamos eran del 50 por ciento, es decir, el pago era de 280 pesos, pero se pagaban 140; con la modificación en la Ley de Ingresos, el costo subió a 640 pesos; que nuestros compañeros no pueden pagar”, señaló.

Ambas partes cedieron, pues las organizaciones ya no consideran sólo pagar 140 pesos como tarifa mínima, sino 320, lo cual podría quedar oficializado la próxima semana, cuando se reúnan nuevamente para conocer la respuesta del alcalde.
Todo indica que, al estar dentro de sus facultades el otorgar estímulos fiscales, de acuerdo a las condiciones económicas de quien lo pida, será ésta última opción la que podría tomar el alcalde.

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