Cuernavaca, Morelos - La mitad de los hogares mexicanos presentan un grado de inseguridad alimentaria, por lo que coexisten la desnutrición crónica con el sobrepeso y obesidad en menores, informó Anabelle Bonvecchio, directora de Políticas y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
“Esta situación incrementa la susceptibilidad para el desarrollo de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y enfermedad coronaria a lo largo de la vida. Ahora, la pandemia por COVID-19 ha desencadenado una crisis en económica y social sin precedentes, lo que plantea graves riesgos para el estado nutricional y la supervivencia de las niñas y niños de México”, dijo.
Esto, durante la presentación de medidas para evitar la mala nutrición, al destacar que la nutrición es un componente esencial para el sistema inmunológico.
El Grupo Intersecretarial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC) en conjunto con INSP, FAO, OPS-OMS y UNICEF realizó el análisis sobre la situación de la niñez mexicana y sus posibles efectos en su estado nutricional durante la pandemia por COVID-19.
Entre las recomendaciones que emitieron a los tomadores de decisiones está la creación de un fondo presupuestal de emergencia para la protección de la nutrición de los grupos más vulnerables. Extender programas de asistencia social alimentaria durante los primeros mil días de vida (aproximadamente tres años).
Además, se debe asegurar el consumo de alimentos de origen animal, así como mantener y fortalecer la continuidad de los servicios de salud. De no emprender acciones las consecuencias serán desastrosas, advirtió el Grupo.
Marcela García
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