Nasyelli Viviana Ramírez Castañeda, médica residente adscrita a la Unidad de Medicina Familiar no. 20 del IMSS, está en camino para obtener una especialización y asegura que no es sencillo,pero es el comienzo de su vida profesional.

En el marco del Día Internacional del Médico Residente, Ramírez Castañeda comparte su historia con el Diario de Morelos, asegurando que no ha sido fácil, pero está cumpliendo su sueño de convertirse en un gran profesional de la Salud.

En México, el finalizar la licenciatura de Medicina es apenas el inicio de una intensa etapa de formación que se conoce como “residencia médica”, la cual consolida a todo el sistema de Salud debido a que los avances en la medicina, los descubrimientos de la investigación y la revisión constante de la práctica médica demanda profesionales especializados y actualizados.

Las residencias médicas son una práctica reciente que surgió en la década de los años 50 del siglo XX en el Hospital John Hopkins de Baltimore, Maryland, Estados Unidos. Se trata de jóvenes médicos y médicos que toman la decisión de dedicar varios años más a su formación para convertirse en médicos especialistas en áreas clínicas o quirúrgicas, así como al desarrollo de capacidades para la investigación, la planificación, organización y gestión de los sistemas de salud dentro de unidades médicas.

Ramírez Castañeda lleva diez años ejerciendo como médico y está en vías de obtener su especialización, lo cual no es una tarea sencilla porque exige mucho trabajo, “un día normal de un médico residente es iniciar temprano en la práctica clínica acompañando a un médico adscrito en su turno matutino, posteriormente nos integramos a actividades complementarias ya sea en consulta externa o ambiente hospitalario, por las noches hacemos guardias que consisten en permanecer en el servicio de urgencias”.

Ella trabaja para obtener una especialidad en Medicina Familiar en donde debe hacer estudios por familia e individualizarse en tratamientos, revisar condiciones especiales, si la familia es causante de la enfermedad de un paciente y muchos otros determinantes que permitirán ayudar a un paciente.

“La formación no es sencilla, pero vale la pena, el papal que obtienes al alcanzar la especialización se debe ver reflejado en todos los conocimientos adquiridos durante tres años. Estamos en formación para alcanzar niveles más altos en pro de una mejor atención a los pacientes”, dijo. 

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