A ti, Maestro y Maestra, por generosos y humanos, dedico estas breves letras estrechando nuestras manos.
A ti, Maestra y Maestro, de las fórmulas y leyes, prodigadas sin distingo a hijos de pobres y reyes.
A ti, Maestro y Maestra, ¡de mis líneas de anarquía y mis trazos retorcidos que se hicieron geometría!
A ti, Maestro y Maestra, que me enseñaste a contar, a sumar, a dividir, restar y multiplicar.
A ti, Maestro y Maestra, que me diste por tesoro, los hábitos del aseo la puntualidad y ahorro.
A ti, Maestro y Maestra, de los desfiles y ensayos, revisor de mis tareas día tras día, sin desmayo.
A ti, Maestra y Maestro, del regaño, del reglazo, del pellizco, el coscorrón, castigo o borradorazo.
A ti, Maestro y Maestra, ¡de los ceros y los dieces, marcados con un crayón con los cincos o los seises!
A ti, Maestro y Maestra, por darme amores formales. . . ¡Himno, bandera, escudo. . ! ¡Mis símbolos nacionales!
A ti, Maestro y Maestra, de juventud en tus alas, que el tiempo cobró con creces con mil arrugas y canas.
A ti, Maestra y Maestro, tesonero en el trabajo, con respeto, disciplina. . . ¡y ordenado en el relajo!
A ti, Maestra y Maestro, que das luz cada mañana, en la Ciudad o el Desierto, en la Costa o la Montaña.
A ti, Maestro y Maestra, doquier se te puede hallar, pues cual Dios de la enseñanza estás en todo lugar.
A ti, Maestro y Maestra, cuyas armas de esperanza, solo son: Pedagogía y Técnica de Enseñanza.
A ti, Maestra y Maestro, actriz o actor que en tu espacio, nos das llantos y sonrisas en plan serio o de payaso.
A ti, Maestra y Maestro, que eres el ejemplo amado, sonriente ante los reveses aunque tu alma esté llorando.
A ti, Maestra y Maestro, los del exiguo salario, que reclama doble esfuerzo en pos del sustento diario.
A ti, Maestro y Maestra, que al gobierno y sociedad, siempre has dejado probada tu institucionalidad.
A ti, Maestro y Maestra, que pa’ cumplir no te arredra, tener por salón un árbol y por asiento una piedra.
A ti, Maestro y Maestra, que llevas en cierto modo, la vara de las virtudes ¡del todólogo del todo!
¡A ti, Maestra y Maestro, te digo, sin presunción, que si estás en estos versos, es que cumples tu misión!
A ti, Maestro y Maestra, por tal misión, les recuerdo. que ¡Jesús, Mahoma y Buda! ¡son los tres grandes maestros!
¡A ti, Maestra y Maestro, dejo el reconocimiento, en este mensaje lleno de eterno agradecimiento!
¡Y a ti, Maestro y Maestra, por todas estas acciones, le pido con fe al Creador los colme de bendiciones!
¡Hasta mañana que será un día más!
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