Si bien es cierto que la máxima aspiración que en muchos casos se llegó a convertir en ambición entre los políticos que se la creían, creén y sienten que sin ellos la Patria va a desaparecer, si no llegan a la Presidencia de la República, también lo es que con buenos saberes, preparación, experiencia y relaciones en los círculos del poder, uno de los “bocados y becas” más apetecidos lo son en estos tiempos, el poder lograr la riquísima posición de Consejero y más la de Presidente Consejero del Instituto Nacional Electoral, cuya elección por 9 años para los ungidos, corre a cargo del Congreso de la Unión -diputados y senadores-… Sólo en casos excepcionales, cuando los integrantes de esas dos Cámaras no se ponen de acuerdo al respecto, entonces tal designación la tendrán que decidir los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación… Ser Consejero o Presidente Consejero del INE durante 9 años, sólo puede equipararse en su duración e inamovilidad con los puestos de Gobernador, Rector, Senador o algún otro por elección por 6 años -salvo falta grave- o Ministro de la SCJN… Ni los diputados federales, ni los secretarios de Estado, cualesquiera que sea su cartera, ni los titulares de los institutos o empresas paraestatales del Gobierno, disfrutan de las canongías que gozan estos y los multirreferidos consejeros del INE… Se debe reconocer que de esos funcionarios depende la pulcritud y credibilidad de los procesos electorales para el relevo de diputados locales y federales; ayuntamientos -alcaldes, regidores y síndicos-; Gobernadores, senadores y presidente de la República, ya que el INE es el Órgano Rector, Aval o Garante de los periódicos procesos, a los cuales se convoca y participa la ciudadanía para cumplir con el deber de votar, ya que la suma limpia y correcta de cada sufragio es el elemento vital de nuestra aún manida Democracia, por las argucias de muchos candidatos junto con sus cercanos y de prácticamente todos los partidos políticos, pues es más que sabido como con sus marrullerías cooptan y corrompen voluntades, de lo cual no son ajenos los del INE y sus representantes en casi todos en los estados del País… Retornando al por qué de la importancia de ser Consejero del INE, está la suculencia que como manjar para cada uno de ellos es la tajada que les deja el rubro económico por las referidas canonjías, compensaciones y sueldazos estratosféricos, que por ley les fueron asignados por los diputados y senadores, cuya cantidad para cada Consejero según la revisión de cuentas, alcanza o rebasa la despampanante cantidad de UN MILLON DE DÓLARES ANUALES PARA CADA UNO, más los otros privilegios especiales personales que tiene el Presidente Consejero… De acuerdo con la cantidad referida, cada Consejero durante su tiempo de gestión que lo es por 9 años, se lleva la nada despreciable cantidad de 9 MILLONES DE DÓLARES… Lo anterior viene a colación porque recientemente fueron aprobados mayoritariamente por la Cámara de Diputados y la de Senadores, los 4 nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral… Ellos son: Norma Irene Cruz, Carla Humphrey, Martín Fernando Faz y Uuc-kib Espadas… ¡Bienvenidos Consejeros “de Oro” a la “caja de pandora” de los nuevos ricos millonarios en dólares -si es que algunos de ellos no lo son ya-, gracias al erario del Gobierno de la República que pagamos y sostenemos todos los contribuyentes mexicanos! ¡Hasta mañana que será un día más..!
Por Pablo Rubén Villalobos / pablorubenvillalobosh@hotmail.com
