En el marco de la charla telefónica, recibí los comentarios que en su calidad de Sinodal me hizo el filólogo y fraterno amigo César Villegas Rivero, con relación a mi Obra Poético-Literaria: Yo de Toros… ¡No se Nada! qué pronto saldrá a la luz… Al término del tema cultural, por algún detalle pasamos a la cuestión medicinal… Le recomendé por sus medicamentos, comunicarse con los buenos amigos boticarios don Ernesto Enríquez Calderón padre e hijo, de La Farmacia San José ubicada en la Calle Matamoros por rumbos de El Calvario… La charla se puso sabrosa por remembranzas de boticas y sabios boticarios, que tantos bienes han hecho a la humanidad… Vinieron a la memoria nombres de las desaparecidas boticas y boticarios como “La Mexicana”, de la familia Hernández, en la calle de Guerrero iniciada por los ancestros y don Ramón Hernández, cuyas hijas se convirtieron en químicas… Recordamos La Guadalupana de don Pablito, cuyo nombre es icónico por su virtuoso desempeño… Coincidimos en que la última botica hoy es la “Farmacia San José”, ya citada con la amable atención de los señores Ernesto Enríquez Calderón, Padre e Hijo, quien heredó los saberes paternos… En la charla telefónica, revisamos los quehaceres boticarios, que atinadamente han cumplido en el curso de la historia, gracias a su sabiduría para preparar químicamente medicinas curativas, entre pomadas “milagrosas”, contra todo tipo de infecciones cutáneas, comezones, sarnas y hasta piojos… Sus elíxires o tomas contra quien sabe cuántas enfermedades… Sales como la Inglesa, para combatir exitosa y prontamente los piojos… Sus aceites, a veces no tan sabrosos como el de Ricino, que nos obligaron a tomar nuestros padres “para limpiarnos la panza”… También los muchos ungüentos para aliviar dolores en casi todos los músculos y huesos… Debemos citar “Los Preparados” con esencias vegetales, que untados, bebidos u olidos, pueden servir como cura para un “titipuchal” de males, molestias o enfermedades… Cabe referir que el virtuoso saber de los boticarios, es tener el conocimiento exacto de las porciones que deben ser combinadas con cada una de las sustancias que ellos manejan, lo cual trajo como consecuencia aquel “slogan” que mediante un anuncio regalaba a las boticas, la Empresa Mentolato 666, mismos que eran colocados a su entrada, afirmando por esos medicamentos, su calidad por ser “Preparados Químicamente Puros”…. Luego de aquel Mentolato, llegaron otros productos de ese estilo al mercado, como Vick VapoRub, Pomada de la Campana y muchos más, que de verdad han servido para curar un “titipuchal” de dolencias… Como no recordar el bienestar que trajeron para nuestros ojos el Colirio Azul Stein y el Colirio Eyemo… Algunos de estos medicamentos primero fueron fabricadas a granel y luego industrializados, envasados y expendidos para los necesitados de una cura… Para concluir, vaya una referencia boticaria utilizada por los merolicos, falsos “virtuosos” de la salud, quienes anunciaban en la calle “a voz en cuello”, el celebérrimo Fósforo Vitacal, que en manos de verdaderos boticarios sus dosis adecuadas resultan un excelente medicamento para quien sabe cuántos males..! ¡Los boticarios saben de eso y más… César y Yo nos quedamos cortos frente a la riqueza que tenemos, en nuestras boticas y boticarios muy lejanos por su cultura, saberes y conocimientos, del mercantilismo farmacéutico que hoy se disputa “las tajadas del pastel”, por nuestra salud… ¡Gracias a los viejos boticarios, desaparecidos y a los muy poquitos que aún nos quedan..! ¡Ojalá haya gente que quiera aprender y seguir su ilustre profesión..! ¡Hasta mañana que será un día más..!
Por PABLO RUBÉN VILLALOBOS / pablorubenvillalobosh@hotmail.com
