Apreciados lectores: Luego de escribir y publicar en Diario de Morelos más de 2 mil 750 COLUMNAS durante más de 11 años, hoy por razones de ausencia temporal relevo la prosa cotidiana de esta Columna con hermosos poemas que sin presunción, anticipo y espero que puedan ser de su agrado… ¡Disfrútenlos…! Afectuosamente: Pablo Rubén.

Tomado del Libro ‘60 Millones de Años’, de este columnista.

Obra divina (Mensaje a la humanidad) 

Hace muchos, muchos soles, muchas lunas y destellos, pensé crear sin ambiciones, un lugar hermoso y bello.

Con ansiedad recorrí, espacios del Universo… Y con gran cuidado ahí, encontré, donde ponerlo.

Fue un suburbio de La Comba, donde le hallé alojamiento, con un Sol, de luz y sombras, y una Luna en movimiento.

¡Le dí por fuerzas vitales, agua, fuego, frio y vientos...! ¡Aire, mares, minerales y fragor, en sus cimientos...!

¡Y nació un Planeta vivo...! ¡Sin ningún espacio muerto...! ¡En un perfecto equilibrio y armonía en sus movimientos!

¡Enriquecí su presencia, con hermosos vegetales...! ¡Con olores como esencias y colores magistrales!

¡Pero no me conformé, y le di los animales, que por millones formé, distintos, por todos lares!

Todo con mucho cuidado… Con sensatez y medida… ¡Lo importante se había dado, para el ciclo de la vida!

¡Fue un espacio de belleza...! ¡Fue un Edén...! ¡Un Paraíso...! ¡Era mi Obra Maestra, hasta ese instante preciso...!

Y tuve una gran idea, que me pareció prudente: Dar a lo que llaman, Tierra, bien formado otro gran Ente.

¡Que fuera mejor que aquellos...! ¡Le dí el poder de la mente...! ¡Le dí brillos y destellos...! ¡Le hice un Ser inteligente!

¡Le dí la fuerza, el vigor, ¡Con muchos más sentimientos...! ¡Dignidad, valor y honor, y muy bellos pensamientos!

¡Y le dí la libertad, Para que pronto creciera, sin mentira, ni maldad y con una Compañera!

¡A Uno, le dí por nombre, -por la igualdad de su ser-, el gran don de llamarle: ¡Hombre! Y a la Otra, llamé: ¡Mujer!

¡Y los dos, pronto crecieron...! ¡Cómo se multiplicaron...! ¡Frente a todo se impusieron, cambiaron y maltrataron!

¡Destruyeron vegetales...! ¡También saquearon cimientos...! ¡Y mataron animales, sin amor, ni sentimientos!

¡Contaminaron las aguas, ¡De ríos, lagunas y mares...! ¡Y todo lo depredaron...! ¡Y envenenaron los aires!

¡Y mi Obra de tantos soles ¡Y lunas, fueron hundiendo...! Pregunto a mujeres y hombres: ¿Por qué la están destruyendo?

Si es el único lugar, que tiene como destino, y Ella es su nave espacial hasta el fin de su camino…

¡Ayúdenme sin medida...! ¡Con mi Obra de excelsitud...! Si les otorgué la vida Y tanto don, por virtud…

¡Fue para que hiciera de Ella, un espacio sin igual...! ¡Es de ustedes! ¡Es su Tierra...! ¡Ya no la lastimen más!

*Esta obra fue titulada en reunión de amigos, por el Obispo de la Diócesis de Cuernavaca, D. Luis Reynoso Cervantes y subtitulada por el Gran Maestro Masón, Cesar Villegas Rivero.

¡Hasta mañana que será un día más!

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