Con fe y entusiasmo, cientos de católicos participaron ayer en la Marcha por la Paz, convocada por el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro.
Fueron citados a las 8:00 horas en la iglesia de Tlaltenango, donde el jerarca celebró una misa como preámbulo al inicio de la marcha.
La columna blanca se organizó sobre la avenida Emiliano Zapata, y los grupos se extendieron sobre el carril norte-sur conforme fueron llegando; en su mayoría eran feligreses de diferentes parroquias, de Cuernavaca y algunos municipios, como Huitzilac.
Minutos antes de las nueve, empezaron a avanzar hacia la Catedral, con el jerarca católico a la punta y en medio de cantos y alabanzas propias de la Iglesia, reproducidos desde las camionetas que acompañó a casi, cada contingente.
Ramón Castro hizo varias paradas en el trayecto para conversar y hacer oración con víctimas del delito, siguiendo el formato de otras movilizaciones, igualmente en contra de la violencia y por la paz.
Las más de cinco mil personas que asistieron, niños, niñas, adolescentes, adultos; en lo individual, familiar y grupal, tardaron poco más de una hora en el recorrido hasta la Catedral, en el que la constante fue la oración por las víctimas de la delincuencia y por el regreso a Morelos de la paz y la concordia.
“Nos encontramos aquí porque queremos manifestarnos públicamente a favor de la paz, y con ello queremos gritar nuestro profundo anhelo de paz, la necesitamos y no nos queremos quedar de brazos cruzados”, expresó el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, tras bendecir a la asistencia con el Santísimo en mano.
Agregó que ante la impunidad, no se puede ser indiferentes, por eso recordó que está fue la 9a marcha en un periodo en el que, lamentablemente la inseguridad ha aumentado en lugar de disminuir, de forma general en el país.
ANTONIETA SÁNCHEZ / [email protected]
