Apenas van dos fechas del torneo mexicano y parecería demasiado pronto para establecer un diagnóstico o predecir el futuro, pero una cosa está clara: hay equipos que dominan un sistema y otros que juegan muy bien al futbol. Cuando ambas cosas se juntan, tenemos equipos de época, como lo han sido el campeonísimo Guadalajara, la Máquina Celeste, el Necaxa, el América y, recientemente, Toluca.

Los actuales bicampeones son el mejor ejemplo de una muy buena planeación estratégica. De la mano de Antonio Mohamed y quizá sin jugar tan bien, alzaron el trofeo en el último torneo. El “Turco” tiene esa rara habilidad de sacar raja a lo mejor de cada elemento y eso no se mira con frecuencia, incluso en técnicos de mayor renombre, hablando incluso a nivel mundial. El América de André Jardine llegó a un clímax futbolero en su primer campeonato. Decreció, pero, aun así, les alcanzó para los dos siguientes. Ahora al estratega brasileño parece habérsele acabado el verso y hoy su equipo no juega a nada. Por el bien del espectáculo, ojalá recuperen pronto la memoria.

El otro aspecto al que me refería es el trato de la pelota, el parado del equipo y el respeto al juego mismo y en ese sentido, ya desde la temporada pasada, levanta la mano el Guadalajara. ¡Qué agradable es ver los partidos del Rebaño! Gabriel Milito, cuestionado en un principio, ha imbuido su idea futbolística en el ADN de sus jugadores, quienes sueltos y con desparpajo, ejecutan de buena manera sus conceptos. Salir jugando, romper a velocidad, buscar al compa ñero mejor colocado, buena técnica individual y la búsqueda incesante del arco rival, regalan buena óptica para el aficionado e ilusionan al seguidor.

A veces parecen acelerados, por ello pierden ocasiones de gol, pero en el momento que encuentren la pausa adecuada, podremos ver algo todavía mejor. En el incipiente torneo, los Pumas nos regalaron, en el primer tiempo, lo mejor desde que Efraín Juárez los dirige. Se metieron a la difícil aduana del “Volcán” y a base de velocidad y llegadas con acompañamiento, hicieron ver mal a los Tigres. El delantero paraguayo Robert Morales, procedente de los choriceros, parece caer con el pie derecho e hizo el tanto auriazul. Ya para la segunda mitad, se echaron demasiado atrás y solo la figura inconmensurable del arquero Keylor Navas, los salvó del empate y porque no, de una eventual voltereta. Mucha tinta habrá de gastarse en lo que resta de la competencia. Habrá que esperar como evoluciona Rayados con su poderoso plantel, si Cruz Azul encuentra un estilo propio de la mano de Nicolás Larcamón, si Necaxa se puede convertir en el “caballo negro” y los proyectos de Bravos y Xolos, además de los ya mencionados. Sabemos que la abolición del descenso y la probable venta de algunos clubes hacen que las distancias se acentúen. Los que invierten, nos divierten. Queda de manifiesto que entre dominar un estilo y jugar bien al futbol, existe una… gran diferencia.

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