Se efectuó el pasado martes 10 de octubre la undécima investidura de miembros al Salón de la Fama del futbol mundial, instituido por el Grupo Pachuca.

La idea surgió en la cabeza de ese extraordinario líder y directivo mexicano llamado Jesús Martínez Patiño y se ha consolidado como un galardón que compite con cualquier premiación de categoría a nivel universal.

140 periodistas de 35 países hacen la votación.

Entre los premiados hubieron algunos que ya no están en el plano terrenal: El gran José Alves Zague, Don Emilio Azcárraga Milmo y el gran goleador alemán Uwe Seeler.

Por el lado de las damas, la impresionante goleadora brasileña Pretinha y una enorme futbolista mexicana, preparada y capaz, como Andrea Rodebaugh, jugadora, entrenadora, directiva y pionera en este maravilloso deporte, vedado por muchos años a las mujeres.

Antonio Moreno es el responsable de la organización y gracias a él y su equipo, aquello funciona como maquinaria de reloj de alta gama.

Además, se encarga de visitar a todos y cada uno de los galardonados para hacerles saber la distinción y extenderles la invitación.

Obviamente no todos pueden asistir. Algunos tienen responsabilidades a nivel administrativo y otros, dirigen a equipos importantes por lo que manda un mensaje de motivación y agradecimiento.

En este grupo estuvieron nombres como Samuel Eto’o., Carles Puyol, el multicampeón Carlo Ancelotti, actual técnico del Real

Madrid, Xavi Hernández, extraordinario mediocampista y hoy entrenador del Barsa, así como los brasileños Rivaldo y Kaká.

Por parte de los mexicanos, se rindió un merecido homenaje a uno de los integrantes del llamado “campeonísimo” Guadalajara.

Isidoro, “Chololo” Díaz ingresó al recinto.

Momento singular fue la presencia del “grande capitano” Francesco Totti. Jugadorazo quién, en época de mercaderes, jamás vistió otro jersey que el de la Roma.

A cinco de los premiados tuve el gusto y el privilegio de arbitrarles.

Fernando Quirarte, excepcional defensor de Chivas y anotador de un par de goles en el Mundial de México 86.

Oscar “conejo” Pérez, longevo guardameta quién defendió el arco celeste en aquel lejano título de 1997 en León, cuando con un penal en tiempos extra, con la regla del “gol de oro”, hizo explotar la alegría del feudo cruzazulino.

El “Káiser” Rafael Márquez, dotado de una clase y un futbol singular, mu jovencito con el Atlas.

El siempre “simpático” Ricardo Antonio Lavolpe, que pronunció un discurso ramplón y ridículo, muy acorde a su personalidad prepotente y muy, muy sangrón.

Finalmente, el gran Cuauhtémoc Blanco, ídolo de las multitudes, líder indiscutible en los equipos que jugó y el futbolista que mayor aporte ha hecho vestido con la camiseta verde.

Todos emocionados, felices, contentos, en camaradería y sobre todo, agradecidos con este imponente evento llamado…El salón de la Fama.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp