No vaya usted a pensar que me asaltó el espíritu bíblico o que ando buscando indulgencias, ahora que para todo hay que pagar con aquello de los aranceles.

El título de esta colaboración no tiene nada que ver con la parábola contada por el apóstol Lucas, en la cual Jesús reseña el perdón de un padre a su hijo, quien se le había puesto rejego y andaba lejos de la casa familiar.

Me refiero a la contratación por parte de los Pumas de la Universidad de un director técnico nacido en sus filas, como lo es Efraín Juárez.

Tras el despido de Gustavo Lema y toda vez que el “pentapichichi” Hugo Sánchez declaró que él estaba para algo más grande que dirigir a los del Pedregal, pues había que rascarle y tras deshojar la margarita, de decantaron por el “Efra”.

Juárez debutó en la posición de lateral derecho con el cuadro auriazul en 2008 y vistió en varias ocasiones la casaca verde de la selección nacional.

Formó parte de esa brillante generación que, de la mano de Jesús Ramírez, obtuvo el campeonato mundial sub-17 en Perú, en el año 2005.

En algún momento fue requerido por el Barcelona, pero su calidad de extranjero le impidió debutar.

Posteriormente emigró al balompié escoces con el Celtic de Glasgow, con quien no pudo establecerse como titular indiscutible luego de tener varios roces con su entrenador, Neil Lennon.

Con su amigo y compañero Pablo Barrera llegó al Real Zaragoza a pedido del entonces entrenador Javier Aguirre.

Volvió de España y se enroló

un año con el América, para luego firmar con Rayados de Monterrey.

Sus últimos equipos fueron los Vancouver Whitecaps de la MLS y el Valerenga de la Liga noruega.

Anduvo picando piedra como auxiliar con el New York City en el gabacho y también pisó suelo belga, con Standard de Lieja y el Brujas.

Finalmente, el año pasado recibió la oportunidad como director técnico. Lo hizo sentado en el banquillo del popular club colombiano Atlético Nacional.

Con el cuadro verdolaga estableció una química que pareció magia. Ganó la Liga y la Copa de manera categórica y contundente.

Un sector de la prensa y algunos ex jugadores cuestionaron su accionar, más por el hecho de ser extranjero que por razones realmente de peso y sus polémicos festejos le acarrearon sanciones inusitadas.

La gota que derramó el vaso fue que se hicieron ajustes y contrataciones sin su anuencia, lo que obligó a un cierre anticipado del compromiso con la directiva.

Efraín llega al cuarto de un enfermo grave. Con solo 11 puntos, Pumas navega en solitario en el décimo segundo puesto. Su próximo compromiso en la Liga es ganable ante Puebla y a media semana se presenta en Concachampions ante el cuadro tico del Alajualense.

El discurso de presentación mostró a un tipo sereno y confiado en que el equipo levantará.

Por el bien de su afición, ojalá que así sea, recupere la memoria, sanen los lesionados y sea todo un evento el regreso del…hijo pródigo.

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