Luego del parón obligado por la participación de los clubes mexicanos en la Leagues Cup, se reanudó el torneo con partidos el fin de semana y tres que se juegan en lunes, para completar la fecha 4.
El sorprendente Pachuca sigue comandando la tabla y los Tigres dieron una cátedra de contundencia, al llenarle el canasto con siete pepinos a un desangelado cuadro de Puebla.
El América de André Jardine, con muy poquito, venció como local al débil Querétaro, incluso fallando un penal en los botines de su otrora goleador, Henry Martín.
Mazatlán desperdició ser anfitrión, en un encuentro con connotaciones morbosas, pues ellos y Xolos, son de los serios candidatos a pagar la multa que se cobra por no descender.
Un empate a dos goles que no le sirve a Dios ni al Diablo.
En Ciudad Universitaria se cayó el cielo, durante el primer tiempo del juego entre Pumas y Necaxa.
Me hizo recordar al gran narrador Fernando Marcos, quien, en un juego en el Azteca, con condiciones climatológicas similares, afirmó: “¡está lloviendo a bofetadas!”.
Con polémica incluida, al revisar el juez Guillermo Pacheco un posible penal, el juego acabó con división de unidades.
Lamentable la conferencia de prensa del estratega auriazul, Efraín Álvarez.
Afirma que él es el único técnico en este país que no habla de arbitraje, para luego, invocar injusticias en su contra e incluso, una teoría conspirativa mediante la cual, los de negro, le cargan la mano por ser mexicano. ¡Hágame usted el recabor fabrón!
Con todo esto, el partido que se llevó la palma fue el jugado en Torreón entre el Santos y las Chivas Rayadas del Guadalajara.
Los de la Comarca Lagunera fueron el peor equipo de la temporada pasada, al no alcanzar siquiera los dos dígitos en puntos.
De la fortaleza inexpugnable que era su estadio, queda solo el recuerdo y para acabarla, viajaron al Gabacho a pasar puras vergüenzas.
Por ello, se antojaba que el chiverío se traería a casa el botín completo.
Solamente que no se entiende como un equipo puede dedicarse, obvio sin mala fe, pero sí con decisiones equivocadas, a perder un encuentro.
El defensor Daniel Aguirre empuja por la espalda a un adversario que iba en sentido contrario a la meta, dentro del área penal.
Se sanciona la falta y Bruno Barticciotto la manda guardar.
El colegiado Ismael López sancionó un penal inexistente a favor de Chivas y no fue auxiliado correctamente por el VAR.
Alan Pulido lo cobró con esa modita lactante de hacer un brinquito previo, entregándole el balón a ese muy buen arquero que es Carlos Acevedo.
Al minuto 90, con 9 por jugar, fue expulsado Haret Ortega, defensor lagunero.
Uno esperaría una lluvia de centros al área para buscar el empate. Simplemente, todo al revés.
Ignoro si falta comunicación y trabajo por parte del director técnico Gabriel Milito, pero queda claro que Chivas da un paso para adelante y dos para atrás.
Lo defino como un equipo, simplemente…desesperante.
