Roberto Gómez Bolaños fue, además de un genio, el creador de inolvidables personajes.
En la naciente industria televisiva de los años 50 hizo de todo. Desde jalacables, camarógrafo, extra, escritor de libretos, actor de reparto como “Chespirito”, poeta, hasta que le hizo justicia el talento y pudo plasmar sus ideas de un humorismo blanco, fino, con algo de crítica social y, sobre todo, sumamente divertido.
En alguna ocasión viajé a Santiago de Chile acompañado de mis hermanos, en sentido más real que figurado, Alfonso y Gilberto Alcalá, el gran Luís Alberto de la Rosa y Fernández de Córdova, quién hoy goza de la dicha de mirar a Dios a los ojos, mejor conocido en el bajo mundo del hampa como el “pelos” y mi pariente del alma y compadre, Francisco Alva Meraz.
Fuimos designados para dirigir un partido de la eliminatoria sudamericana para el Mundial de Francia 98.
El juego involucraba al anfitrión, Chile, frente a una escuadra considerada débil en aquellos tiempos: Venezuela.
Luego del compromiso que salió razonablemente bien, asistimos a una cena con árbitros, periodistas y gente de la Federación.
La pregunta que flotó en el ambiente toda la noche fue: ¿ustedes conocen al “chavo del 8”?
La anécdota viene al caso luego de que el club Puebla protagonizó un importante episodio en la vida del naciente Derecho deportivo en nuestro país.
Se los voy a resumir, amables lectores, sin el menor asomo de albur.
En la fecha 7 del torneo mexicano, Puebla enfrentó a Xolos, a quienes borró de la cancha ganándoles con toda claridad.
El pelo en la sopa fue que, en el banco de suplentes apareció un auxiliar que no fue anotado en la lista preliminar.
El club tiene la responsabilidad del llenado de esa lista , pero también el cuerpo arbitral de hacer el check-list correspondiente.
Ninguno hizo la chamba. Tijuana protestó, aduciendo “alineación indebida”, la Comisión Disciplinaria de la FMF le dio la razón y los camoteros, insisto, sin albur, perdieron el partido.
La única instancia a la que podían acudir era el Tribunal de Arbitraje Deportivo, el TAS para los amigos y así lo hicieron, gastando además, un mínimo de mil francos suizos, nomás para que te reciban la apelación.
Pues he aquí que este órgano colegiado, luego de analizar argumentos y pruebas, le pegó un tremendo zape a nuestra Federación y le dio la razón al Puebla.
Con esto, se mueve el tablero y para empezar, Cruz Azul está virtualmente eliminado.
Lejanos quedan los días de una Comisión Disciplinaria impoluta y competente, encabezada por Eugenio Rivas y operada por Alan Amador.
La línea de cuotas y cuates ha llegado con esta nueva administración y ojo, en seis meses se han fumado varias erratas que en otro ámbito, hubieran hecho rodar cabezas.
Ahora, todo aquel que se sienta afectado, irá al TAS. Como dijera la “popis”, personaje creado por don Roberto: “Acúsalos con tu mamá”.
