El 24 de julio de 1995 se fundó el conglomerado deportivo denominado Grupo Pachuca.

Jesús Martínez Patiño decidió incursionar en el futbol profesional, haciéndose propietario de los Tuzos, con sede en la Capital hidalguense.

Por esos ayeres el equipo estaba en la Segunda División y a base de planeación estratégica, inyección económica y mucho esfuerzo, consiguieron el ansiado máximo circuito.

A Martínez se le ha acusado de usar sus influencias con las altas esferas gubernamentales, para hacer el emporio que hoy es el Grupo.

Por supuesto que recibió un apoyo inusitado por parte de diversos gobernadores, pero lo ha retribuido con creces, cambiando el rostro de la ciudad, dotándola de una pujanza que, en realidad, no tenía.

Pachuca es mucho más que un club de futbol. La visión de este empresario lo ha llevado a la adquisición de otra franquicia como es el León, en nuestro balompié, lo que también le atrajo críticas, por aquello de la multipropiedad.

En Chile expandieron el negocio comprando al Everton y en un caso inusitado de éxito, lograron el ascenso con el Oviedo, en la tremendamente competitiva Segunda División española.

Proyectos como la Universidad del Futbol, la Clínica CEMA y los centros de entrenamiento a lo largo y ancho del país, son solo algunas gemas de este tesoro.

También como Grupo, han incursionado en desarrollos comerciales, restaurantes, así como en el terreno inmobiliario.

Con Jesús Martínez y su familia me une una gran amistad que nunca he negado.

Por supuesto que no es un hombre perfecto, pero de lo que puedo dar testimonio cabal, es de que se trata de un tipo íntegro, dedicado enteramente a hacer el bien.

Como un líder que se precie de serlo, Martínez Patiño ha sufrido persecución, acoso mediático y traición.

Hace pocos meses, se le señaló como la cabeza visible del grupo de equipos que se opuso al “Fondo de inversión”, que pretendían imponer las televisoras.

Parte de la investigación que FIFA hizo sobre los equipos del conglomerado y la posterior exclusión de “La Fiera” del Mundial de Clubes, fue urdida desde las entrañas de nuestro propio medio, tanto futbolero como empresarial.

En un comunicado, publicado en diferentes medios, Jesús hace referencia a que todo nació de un sueño.

Indudablemente, pero esto no hubiera sido posible sin el inmenso número de colaboradores que entendieron el mensaje y trabajando en equipo, lo hicieron realidad.

La cara visible son los equipos de futbol, sus integrantes, los logros y campeonatos.

Detrás, está el trabajo denodado, la pasión sin límite y la fe en alcanzar las metas.

Otro detalle a resaltar, en estas tres décadas, es la aportación de sus clubes al futbol nacional e internacional.

Pachuca ha dejado atrás a las denominadas “Canteras” de nuestro balompié.

Atlas, Pumas, Chivas o América hoy palidecen ante la cantidad de jugadores extraídos de fuerzas básicas quienes, por un tema estructural, son debutados y negociados a temprana edad.

Felicidades, Pachuca, por estos primeros…30 años.

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