Los 400 mil habitantes de Cuernavaca tienen agua para dar y prestar… pero en los tubos. De acuerdo al diagnóstico 2020 de la Comisión Nacional del Agua, el agua entubada alcanza para el 90% de la población, y en números redondos la ciudad cuenta con 80 pozos, diez equipos de extracción en manantiales y 12 estaciones de rebombeo que surten a tanques y directamente a la red. En lo general las cifras no han cambiado, pero dinero en cantidad suficiente para pagarle a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es lo que desde hace años no ha tenido el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado (Sapac). Una de tres: porque las administraciones municipales de al menos los últimos nueve años manejaron mal el dinero, se robaron una parte del ingreso o aumentó el número de usuarios morosos. Perdonando el lector la expresión, las tres cosas suman un chingo de dinero… y de problemas.
Sólo mediante un convenio tripartita que firmen el Gobierno del Estado, el Sapac y el Ayuntamiento de la propia capital morelense es posible pagar la deuda histórica del Sapac a la Compañía Federal de Electricidad (CFE). Así de claro se las ha puesto el alcalde José Luis Urióstegui Salgado a la paraestatal y al gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, con manzanitas, para que se entienda y no andar con rodeos. En conjunto, Cuernavaca enfrenta una deuda histórica de hasta mil millones de pesos a la CFE, al IMSS, sindicatos, proveedores y a más. Como están las cosas, la solución es el susodicho convenio. Dinero hay en la Tesorería Estatal, lo que falta en este nivel de gobierno es voluntad política para alcanzar una solución. No tiene caso proponer “abonos” que por chiquitos no serían aceptados, tampoco conseguir participaciones federales anticipadas ni un crédito bancario que endeudaría a varias generaciones de cuernavacenses y además difícilmente autorizaría el Congreso del Estado. No se trata de las figuras institucionales del alcalde o del gobernador, lo que está en juego es el bienestar de la gente; el objetivo es que las familias de Cuernavaca tengan agua en sus casas, que no les sea suspendido el suministro por los cortes de luz. Otro gallo le cantaría a los morelenses si tuvieran un gobernante con los atributos políticos y académicos de Claudia Sheinbaum, cuya amistad y coincidencias ideológicas con el presidente Andrés Manuel López Obrador datan de muchos años, son verdaderas, no inventadas como la de algunos gobernadores que alardean apoyos de AMLO en fotografías…
DETENIDO el 15 de marzo y vinculado a proceso por el delito de desvío de recursos públicos, las losas que le cayeron últimamente sellaron la tumba política del ex gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”. Sólo cinco días después de haber sido aprehendido y retratado cual vulgar delincuente, la Fiscalía General de Justicia del estado neolonés confirmó el hallazgo de armas y dinero en efectivo durante un cateo efectuado en su rancho del municipio de Galeana, donde ocultaba dos millones 100 mil pesos en efectivo, dos cajas fuertes, un rifle 30x30 y un revólver 357 Magnum. Difundidas las imágenes del frustrado político que se presumió “independiente”, mostraron a un sujeto de panza prominente sosteniendo en el pecho la placa del reo número 10634 del Centro de Reinserción Social número dos Norte. Las fotos confirmaron la regla de que entre más alta es más fuerte la caída. ¿Se imagina el lector de Morelos a algún gobernador en la situación del “Bronco”?.. (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán
