Morelos conserva la preferencia de los capitalinos como el lugar más cercano del área central del país para pasear o descansar. Sin embargo, las debilidades del sector turístico de Morelos siguen siendo la falta de concentración y divulgación en todo el país para la oferta, insuficiente la promoción gráfica y electrónica de los atractivos, bajo porcentaje de ocupación hotelera, deficiencia en carreteras y transporte en rutas turísticas, aumento del tráfico vehicular en determinadas zonas y cuellos de botella en otras. Subsisten la percepción de inseguridad, un problema significativo respecto a la confiabilidad de las cifras oficiales registradas para Morelos y otras entidades; quejas por escasez de parques o espacios abiertos y falta de eventos de relevancia, aunque en este tema algo se ha avanzado.

Basados en los datos consultados, se advierte que hubo un repunte en 2014, cuando la ocupación hotelera en las vacaciones del invierno 20132014 registró los siguientes porcentajes: del martes 24 de diciembre de 2013 al lunes 6 de enero de 2014, un promedio de 45.35% de ocupación; la cifra más alta fue el 31 de diciembre con un 81.15% y la más baja anotada fue el 5 de enero, con 14.23%. Otro dato interesante es que del 15 al 18 en el “puente” de noviembre de 2013 por el “Buen Fin” la ocupación promedio fue de 46.67%, o sea, casi la mitad, luego de que cuatro años atrás, en 2010-2011, las mejores temporadas de los hoteles apenas arañaban un tercio de su capacidad instalada, lo cual era adjudicado por las autoridades de entonces como achacable a los “fenómenos externos” que golpeaban a todo el país, un eufemismo con el que se disfrazó la ineptitud, corruptelas y subejercicio del presupuesto federal destinado a la seguridad pública. Los “paganos” fueron los empresarios y trabajadores de las actividades de servicios turísticos y del comercio de toda la entidad, entre otros sectores productivos.

Sobre la vocación turística de Morelos hay que anotar algunos segmentos de mayor presencia e impacto, dentro de este sector y en orden decreciente: Hospedaje; 22%; cultura; 14%; balnearios y parques acuáticos; 3%; ecología, 1%, y servicios de transporte turístico, 2%. “Otros: 10% escuelas de español, vida nocturna, spás, temazcales y jardines para eventos. Estas cifras corresponden a 2011, y elaboradas por funcionarios de la Secretaría de Turismo de la actual administración, dan una idea del potencial, o más bien dicho, de lo mucho que hay por expandir y apoyar para que los segmentos mencionados incrementen su importancia económica. Por ejemplo, dentro del rubro del 10 por ciento de los servicios catalogados como “otros” está el de las escuelas de enseñanza del español, uno de los muchos tristes casos que “se los llevó el payaso” por las omisiones y negligencias de las administraciones albiazules en materia de seguridad pública, si consideramos que en cuanto a la impartición de la lengua de Cervantes Cuernavaca era la segunda ciudad a nivel internacional, sólo después de la española Salamanca. El caso es que, si Morelos estuvo considerado como territorio de gestión del conocimiento, resulta obligado devolver a la enseñanza del español su potencial como parte del turismo educativo y cultural.

Por su parte, los empresarios turísticos y, con mayor interés las comunidades campesinas, así como autoridades ejidales y comunales, pueden y deben invertir en actividades ecoturísticas, tales cuantas la bicicleta de montaña, puntos de observación de la naturaleza, senderismo y recreaciones acuáticas. El golf y tenis ya no, porque absorben mucha tierra cultivable y generan escasos empleos. A muchas familias les gusta venir a Morelos a actividades culturales, espectáculos, talleres de artesanías y cocina regional, otro rubro mal atendido.

Los retos y oportunidades del turismo en Morelos, del que depende la economía de miles de familias dedicadas a la proveeduría y la prestación servicios, consisten en la diversificación de la oferta de productos y atractivos turísticos, como los mencionados arriba; fortalecer la oferta hotelera en múltiples municipios, mejorar la ocupación en otros y apoyar el turismo cultural. Estos segmentos tienen la ventaja adicional de ser “bonitos y baratos”, por lo tanto, accesibles a las mayorías.

Veranear es un asunto de clases. Por citar uno de tantos ejemplos de la desigualdad que abunda en Morelos y el país, hay sectores de la población a los cuales nomás les alcanza para dominguear alrededor del quiosco del Jardín Juárez o deambular en los zócalos de las cabeceras municipales, mientras otros segmentos lo hacen en plazas comerciales… (Me leen mañana).

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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