Se supone que, al mismo tiempo que se acabó la semana pasada, llegó a su fin la intromisión de la “mano negra” en cuestiones que son de la exclusiva competencia del Ayuntamiento. O sean, el problema de la basura en los ejidos de Acapantzingo y la escasez de agua potable en la colonia Antonio Barona, reales pero acicateados por la mano que zarandea la cuna en una “estrategia de llamado de atención” que al instante rechazó el alcalde Antonio Villalobos Adán. ¿Se acabaron las hostilidades? No. El fondo de la solución a la amenaza constante de cortes del líquido vital es de carácter económico, de tantos millones de pesos cuantos fajos y fajos de billetes representa la deuda histórica de Cuernavaca a la Comisión Federal de Electricidad… PARA el director de la Policía Vial de Cuernavaca, Antonio Rosas Clavijo, los permisos provisionales para circular son legales. En conferencia de prensa, precisó que los elementos a sus órdenes sólo pueden infraccionar y detener la unidad de quienes circulen con permisos vencidos. Pero otra es la posición del gobierno estatal. Advierte que los particulares cuyas unidades sean detenidas portando permisos para circular podrán ser remitidos ante la Fiscalía General del Estado, ya que en días pasados el Gobierno de Guerrero emitió un comunicado informando que los permisos que expiden los ayuntamientos de esa entidad “son ilegales”. ¿Por fin? En realidad, en tanto los dichos permisos se siguen vendiendo en las llamadas “casas de gestoría”, vehículos que portan dichos permisos no han dejado de transitar en la capital y de hecho en todo el estado. La otra controversia son los permisos de taxis y rutas que, emitidos en el gobierno de Graco Ramírez, han sido desautorizados por la actual administración estatal. El comentario radica en la misma historia que el tema trae a cuento: Como cada principio de sexenio, muchos quieren concesiones o permisos, que se parecen pero no son lo mismo. El diferendo viene del pretexto de la regularización de 2014. Igual presionan para obtenerlos los que tienen, los tuvieron pero los vendieron y los que nunca han tenido. Aunque depreciadas las de taxi en comparación a lo que valían hace doce años, las concesiones todavía cuestan dinero; no obstante el surgimiento de los ubers siguen siendo consideradas un patrimonio que dan para vivir, sobre todo por quienes poseen más de una, entre ellos los llamados líderes del transporte. Esto, aunque sabido es que en Cuernavaca hay taxis de sobra, superada la oferta por la demanda desde mediados de 2006 cuando, a poco de dejar la gubernatura, Sergio Estrada Cajigal no sólo emitió casi 4 mil concesiones, también decretó la metropolización del servicio de taxis para que los permisos de Xochitepec, Temixco, Zapata y Jiutepec costaran lo mismo que los de Cuernavaca y poder desde entonces circular en la capital los taxis de los municipios conurbados. Años atrás, durante el gobierno 1988-94 de Antonio Riva Palacio ya habían sido autorizadas unas veinticinco mil concesiones, de taxis y rutas la gran mayoría y las menos de servicio de carga. Pero de alguna manera esta historia venía desde inicios de los ochenta. La generación actual de operadores de microbuses “ruteros” no había nacido cuando el entonces gobernador Lauro Ortega Martínez creó el sistema de transporte colectivo al que rápidamente los usuarios bautizaron como “rutas”. Pocos años después de la fundación de los comités populares de transporte en pueblos del interior del estado, fueron sorteadas unas setecientas concesiones a choferes y permisionarios de taxis por medio de una rifa efectuada en 1987 en el entonces Cine Ocampo y posteriormente Teatro de la Ciudad. Fue cuando los flamantes “ruteros” comenzaron a trabajar en combis y coches sedán, viejos los más pero bien recibidos por los usuarios pues, aunque incómodos, los desplazamientos resultaron más rápidos que en aquellos camiones trompudos que hasta entonces operaban en Cuernavaca. Nunca la mayoría de las “rutas” ha estado en condiciones óptimas de seguridad y comodidad, sacadas de la circulación las carcachas sólo cuando amenazan romperse por viejas y dadas las típicas manitas de gato a las que todavía aguantan, pintándolas “para despistar al enemigo”. Hoy día, algo así como el 75% de la población de Morelos se transporta en rutas concesionadas (¿más cuantas “piratas”?) que se desplazan en el territorio estatal, unas 20 mil de modelos viejos que los concesionarios deberían mandar a los deshuesaderos en lugar de exigir más concesiones… (Me leen mañana). 

 

José Manuel Pérez Durán
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