Morena no tiene problema para postular a su candidato (a) a la Presidencia de la República. El canciller Marcelo Ebrard, o la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo, o el secretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández. Cualquiera del trío será el ganador (a) de la elección presidencial de 2024. En Morelos, el partido de Andrés Manuel López Obrador tampoco tendrá grandes dificultades para escoger a su candidato para la gubernatura. El principal es Rabindranath Salazar Mejía, el actual subsecretario de Gobernación, pero no por ello hay que descartar a los alcaldes de Jiutepec y Jojutla, Rafael Reyes Reyes y Juan Ángel Flores Bustamante. El nombre del primero suena para que acompañe a “Rabin” como su secretario de gobierno (fue secretario en el Ayuntamiento de “Jiute” que presidio Rabindranath) y, ya que tanto el propio Rafael como Juan Ángel gobiernan cabeceras distritales, son prospectos para diputados federales. Claros los vaticinios que se juegan en medios políticos y también en la calle, el columnista acepta apuestas…

LAS cajeras no se dan abasto, apenas acaban de atender a un cliente y ya se acerca otro. Trabajan esclavizadas, sus salarios son pequeños y grandes sus responsabilidades, sufren explotación laboral y tienen prohibido organizarse en sindicatos. Variada la gama de personas que esperan turno, se ve a señoras y señores, jóvenes y viejos, trabajadores y dueños de negocios, clientes habituales que saludan por sus nombres al personal. No faltan los que se pasan de listos pasando directamente a las cajas, pero no obstante que todos respetan la prohibición de los lentes oscuros y las gorras metidas hasta las orejas, no faltan los que usan brevemente los celulares. Eso parece, pero, ¿qué tal si la muchacha que aparentemente teclea un mensaje inofensivo en realidad le está avisando a su cómplice que un señor acaba de retirar una fuerte suma de dinero? Imposible saber si está describiendo a la víctima en curso, su edad aproximada, si es alto, chaparro o de estatura regular; cómo va vestido, los colores del pantalón y la camisa, si del banco ha salido solo o acompañado y si lleva el dinero en los bolsillos, en el portafolios o en un “vaspapú”. Desprevenida, la víctima es interceptada cerca del banco, si caminando va para abordar su automóvil, o seguida de cerca cuando ya conduce y parada cuadras adelante. Los asaltantes amedrentan con sus armas, arrebatan el dinero, huyen en vehículos con reporte de robo y nada han podido hacer los testigos para evitar el atraco, pues temen por sus vidas. Actúan armados, quitan dinero, corren unos metros en sentido contrario al tráfico vehicular y a la vuelta de la esquina se alejan en un taxi. Cuando después de un rato largo llegan los policías, hacen las preguntas de cajón que por lo regular quedan sin respuestas (cuántos eran los maleantes, hacia dónde y en qué se fueron), abordan la patrulla, prenden la sirena y salen quemando llantas en busca de los rateros que rara vez encuentran.

En “puentes” como el reciente por el día adelantado de la Revolución, la Comisión Estatal de Seguridad Pública suele realizar operativos especiales. Puso policías a disposición del público para que acompañaran desde los bancos a personas que acudieron a retirar cantidades grandes de dinero. La medida dio buenos resultados, y si que se sepa no hubo asaltos a cuentahabientes este tipo deberían ser permanentes. Pero no lo son, para contento de la delincuencia… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán jmperezduran@hotmail.com 

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