Tal parece que en los últimos tres años hemos padecido las peores penurias que vivimos en el siglo XX. Desde principios de 2020 una pandemia puso al mundo en confinamiento, lo que trajo consigo la peor crisis en las cadenas de suministros que a su vez puso a la economía en jaque. Así sucedió a principios de los noventa, y luego ocurrió el crack de la bolsa de valores en 1929. Después, entre 1917 y 1945 las dos peores guerras que la humanidad ha vivido. El centro de ellas fue Europa. El escenario, guardadas las proporciones, se repiten con una guerra en el viejo continente que lleva más de 100 días: Lo que parecía una rápida ocupación rusa en Ucrania se ha convertido en un conflicto que ha colocado al mundo en un proceso inflacionario, un problema de escasez de granos que podría devenir en hambruna.

Todo ello tiene enormes repercusiones en nuestro país, Morelos incluido. Así, que las condiciones de pobreza se van a agravar. El gobierno federal ha puesto en marcha una serie de medidas para tratar de mediar entre los productores, los comerciantes y los consumidores, pero no han sido suficientes. Al mismo tiempo ha mantenido una serie de subsidios, particularmente a la gasolina, para tratar de evitar que el verdadero costo se transfiera a los usuarios. En tanto, el Banco de México ha ido subiendo las tasas de interés para tratar de detener la demanda de productos, lo que tampoco parece tener un efecto inmediato en el control de la inflación.

Realmente son pocas las actividades económicas que pueden ayudar a reactivar la economía que permita aumentar la producción y con ello engrosar el mercado, subir la oferta y con esto detener la carrera de los precios. Una de ellas, quizás la más rentable es la minería, que, además, al extraer minerales del suelo se incorpora a las cadenas de producción de otros productos que hoy en día son indispensables para la vida de las personas. Ello ha sido reconocido por el gobierno federal como una de las más importantes ramas de la economía. En abril pasado, durante la XIII Conferencia Internacional de Minería Chihuahua 2022, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier Carrillo, quien además es una de las “corcholatas” del presidente Andrés Manuel López Obrador en la carrera por la candidatura a la máxima magistratura del país en 2024, se dijo enorgullecida de participar después de que el país ha vivido momentos complicados. Dijo ahí que la minería tiene gran importancia y sobre todo “tiene un compromiso con el presente y con el futuro, por muchos motivos”. Luego habló del enorme reto que tiene la industria minera: los empresarios tienen que continuar su trabajo de reforzamiento comunicacional para ir cambiando la narrativa a la que se le asocia, tiene que acercarse con las comunidades en las que está. Las mineras, recalcó, tienen que ser como el municipio, que es el nivel más cercano del gobierno a la gente. “De alguna manera, cuando una mina llega y está en los rincones más alejados de todas las comunidades, son quienes escuchan primero las demandas y quienes tienen que trabajar de la mano en soluciones para brindarlas directas o ser una mano ante el municipio, el estado o la Federación”, comentó Clouthier Carrillo. Reiteró entonces “la importancia (de) que se tiene de trabajar y esta visión que ha ido viendo la Cámara Minera y la minería, en general, para ir sumando hacia los objetivos de desarrollo sostenible que busca la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, en donde se tiene que encontrar una minería sustentable, una minería incluyente y una minería innovadora”.

En la Conferencia Internacional, la Cámara Minera de México refrendó su compromiso con la inclusión, no sólo de las mujeres, sino del respeto a la diversidad, con salarios dignos y justos, con la incorporación de la gente de las comunidades, que sirva de base del desarrollo con respeto a la normatividad, al medio ambiente y al tejido social. Sin duda, el mejor ejemplo que tenemos de esta posibilidad de la entidad es el proyecto Esperanza que se propone en la comunidad de Tetlama, en el municipio de Temixco, una de las más pobres de Morelos. El proyecto forma parte de un Nuevo Modelo, de Minería Social y Ambientalmente Responsable, para la minería del desarrollo sostenible, que cuida la relación con la comunidad que desde hace varios años ya goza de distintos tipos de apoyo concreto y beneficio. La inversión consta de 450 millones de dólares a lo largo de 10 años, lo que generará mil 500 empleos directos y 6 mil 500 indirectos, lo que reactivará no sólo la economía de la zona, sino de todo el municipio y la zona metropolitana de Cuernavaca. Si bien existen algunos grupos que manifiestan algún tipo de resistencia al proyecto, cada vez son menos y poco a poco, con la presencia de organizaciones de otros estados o incluso extranjeras, se va viendo los intereses ajenos a la zona que están detrás de los opositores. Por ello es fundamental el trabajo de construcción de una nueva narrativa apegada a la verdad y no contaminada por argumentos llenos de ideología, sin apego a los avances científicos y tecnológicos de los que hoy gozan proyectos tan importantes como Esperanza… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


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