Nadie duda que de los llanos salen los mejores futbolistas, de sobra es sabido que de las canchas de barrios pobres surgieron Edson Arantes Do Nacimiento, Diego Armando Maradona, Lionel Messi... 

Los hay, abundan de norte a sur y de este a oeste del territorio morelense, en pueblos, colonias, ranchos y ciudades. Sólo falta hallarlos y escoger a los mejores para capacitarlos y becarlos. ¿Pero dónde están los buscadores de talentos de dependencias oficiales? Que se sepa, las áreas del deporte estatal y municipales no los tienen, y si en ello trabajan es increíble que no hayan descubierto a un solo jugador con empaque de crack. 

Los viejos aficionados conocen la historia del equipo Zacatepec, poderoso porque además de dirigentes talentosos tenía una cantera de diez mil jugadores. La Liga Cañera. Probablemente a los veinteañeros de ahora poco o nada les dice el nombre del equipo Zacatepec, pero para cientos de miles de morelenses de edades mayores la historia de la escuadra cañera merece mucho respeto. Este año cumple 83 de haber sido fundado, y unos menos de que, patrocinado por el ingenio Emiliano Zapata, resaltó como un grupo de obreros, ejidatarios y empleados que durante siete años consecutivos ganó el Campeonato Estatal de Fútbol y por cuatro fue la base de la selección morelense. Con Ignacio Trellez como entrenador, el Zacatepec fue invitado a la segunda división nacional, creada en 1950, y la oncena de la fábrica azucarera se coronó campeón invicto, ascendiendo a la primera división. En la máxima división del balompié profesional de México, al segundo año de entrar fue subcampeón, campeón en el tercero, ganó cuatro voces el torneo de liga, en dos ocasiones fue campeón de copa y campeón de campeones. Aquel poderoso Zacatepec de fines de los cincuenta que derrotó en partido amistoso al Club Nacional de Fútbol del Uruguay, cuando éste paseaba por el mundo el título de Campeón Mundial de Clubes tras vencer al Manchester United de Inglaterra. 

La vieja afición recuerda con nostalgia y cariño algunos nombres de jugadores: Tito Izaguirre, Carlos Charro Lara, Piteco Sánchez, Nene Piña, Chato y Chiva Vargas, La Lika González, Agustín Coruco Díaz, Chava Cisneros. Viniendo de más a menos la idea, no hace mucho que amigos del columnista en la selva cañera hablaban de hacer el intento de rescatar la grandeza del Zacatepec, pero el asunto no pasó de una buena idea. ¿Dónde quedaron figuras de los tamaños de Gabriel Núñez, Juan Carlos Veiga, Felipe Ocampo, Antonio Tafolla, Manuel Aguirre, Eligio Urieta, Manuel Aranda, Alfredo Harapos Morales, Ricardo Castro, Miguel Ramírez, Jorge Blanco, Juan Barón, Arturo Magaña, Jaime Ríos y tantos más? ¿Dónde están los llanos donde juegan porteros de la talla de Francisco Larios, a quien, pobre y con el dolor insufrible de haber perdido un hijo, en 2008 le organizaron un homenaje en el estadio de Zacatepec? Larios inició su carrera profesional en 1980 con el Cruz Azul y luego jugó en el Puebla. Diez años fue seleccionado nacional y el único jugador extraído de la segunda división. Parando para el Zacatepec, fue el novato del año y el portero menos goleado. En diecinueve años de carrera profesional, estuvo en los Juegos Panamericanos, unos eliminatorios de Concacaf y sólo le faltaron los Olímpicos de Seúl. Hoy día, ex jugadores que fueron glorias del Zacatepec andan por ahí mordiendo nostalgias, reprimiendo sus ganas de seguir buscar talentos en los llanos. Pero nadie los contrata. De cara a las elecciones de 2024, campean el futurismo anticipado, la politiquería vulgar… (Me leen mañana).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 


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