Los automovilistas echan pestes, pero se aguantan. Los peajes en casi todas las autopistas de México son caros, estratosféricos, arbitrariamente desiguales entre una y otra. Sin embargo, con perdón de la expresión la tarifa del tramo Jantetelco-Higuerón de la autopista Siglo XXI no tiene madre: 179 pesos, a 2.90 cada uno de sus 61.8 kilómetros, prácticamente el doble que en la México-Cuernavaca que mide 61.54 kilómetros y cuesta la mitad, 98 pesos. De ahí que, no en términos vulgares como los del columnista, sino con expresiones políticas de respeto el ex diputado federal priista Matías Nazario Morales hizo un llamado al gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo para que gestione la reducción del precio del peaje en la Siglo XXI que enlaza a los estados de Puebla y Morelos. Cito textual: “la apertura del tramo Jantetelco-Tlaquiltenango constituye un importante avance en el fortalecimiento de la infraestructura carretera que, a la par de lograr un México más comunicado, contribuye al desarrollo de la zona oriente y sur oriente de Morelos”. Pero aclara: “para que ese beneficio sea completo es necesario otorgar tarifas preferenciales en el costo del peaje, a fin de que los productores agropecuarios de los municipios beneficiados puedan transportar sus productos sin demérito de sus finanzas. Más claro sólo el agua, coincidente el exhorto de Nazario con el reclamo que pocos días antes hizo el alcalde electo de Jojutla, Juan Ángel Flores, del partido Morena, quien, al escribir en su cuenta de Twitter “esto es inaceptable”, exigió a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que “revalore” el precio del peaje en el tramo citado. Viejas la protesta social por los costos de los peajes, incluye la caseta de Xochitepec en el entronque con la Autopista del Sol que en el transcurso de los años ha sido bloqueada repetidamente. Vieja la demanda de la gente de “Xochi”, la vienen planteando desde el gobierno de Marco Adame Castillo, pero difícilmente lograrán tarifas preferentes ya que si lo consiguieran Capufe debería hacer lo mismo en cientos de casetas de la red nacional de autopistas. Sin embargo, no hay peor lucha que la que no se hace. Sensible el próximo gobierno presidido por Andrés Manuel López Obrador, quizá entonces… Más viejo que la tos, del tema de la central camionera que resurge en estos días se ha ocupado el atrilero, terco, reincidente. En Cuernavaca, la central de autobuses que saque del centro a las terminales de autobuses de pasajeros ha sido un sueño guajiro. Desde los setenta ya habían sido construidas en la Ciudad de México y en capitales estatales, pero no aquí. Andando los años hubo más de un intento, pero en eso quedó. Para la obra hasta hoy no realizada el terreno ya había sido cedido por el ejido de Chapultepec. Fue un proyecto que venía del sexenio 1970-76 del gobernador Felipe Rivera Crespo. Entonces las terminales de las líneas Flecha Roja, México-Zacatepec y Estrella de Oro ya estaban en el primer cuadro de la ciudad: la avenida Morelos, Abasolo, Las Palmas, luego en Galeana, otra en La Selva y posteriormente una más en el boulevard Cuauhnáhuac. Llevan décadas generando conflictos de vialidad y problemas de contaminación ambiental, reincidente en la autoridad la técnica del avestruz que “resuelve” el problema metiendo la cabeza en la tierra para no verlo Sin embargo, el problema es de suyo complejo, comentado aquí en más de una ocasión el rezago de la infraestructura urbana de Cuernavaca comparada con la de múltiples ciudades que tienen periféricos, túneles y una o más centrales camioneras como el ex Distrito Federal, Guadalajara, León, Aguascalientes, Zacatecas o Monterrey. Si en los noventa, la inauguración de la Autopista del Sol aligeró la comunicación terrestre del centro y el sur de Morelos también disminuyó el número de turistas defeños que comenzaron a seguirse de largo hasta Acapulco. Diez años antes, durante el gobierno de Lauro Ortega la antigua carretera Cuernavaca-Cuautla fue ampliada a cuatro carriles, modernizado el Paseo Cuaunáhuac y abierta la avenida Teolpanzolco. Pero hasta ahí. Viniendo de mediados de los noventa, la Autopista Siglo XX algún día conectará con la Del Sol. El secretario de Obras Públicas del gobierno de Cuauhtémoc Blanco, Fidel Giménez Valdés Brito, aún no había nacido cuando en Cuernavaca ya se hablaba de la central camionera como una obra impostergable. Y en eso quedó hasta que Giménez retomó la vieja idea, ¿Pero cómo volverla realidad? ¿Financiando la construcción con recursos del próximo gobierno de López Obrador o con dinero de las empresas camioneras? ¿Dónde? Si se dice que en el norte de la ciudad, ¿es arriba de la colonia Antonio Barona? La clave: ¿los empresarios de las líneas de autobuses foráneos apoyan o rechazan esta que ahora es solamente una buena idea?  Y la sospecha incipiente: ¿con o sin “moche”?.. (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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