¿A cuánto equivalen hoy veinte millones de los pesos de la década de los sesenta? Ni idea, pero eso costó la construcción del centro comercial Adolfo López Mateos, inaugurado en octubre de 1964 y abierto al público meses después. Hoy, cincuenta y ocho años más tarde, un incendio de consecuencias graves y dos temblores, el cariñosamente llamado “A-ele-eme” clama por ser sustituido por una Central de Abasto en las afueras de Cuernavaca, en un sitio donde no genere problemas de sanidad y seguridad. Sin embargo, instalaciones así que hace décadas existen en todas las capitales estales de México, en Cuernavaca resultan utópicas. 

El ALM fue inaugurado el 7 de mayo de 1964, en los últimos días de Norberto López Avelar como gobernador, pero los locatarios que se encontraban en el Mercado del Reloj de la explanada de Degollado y Tepetates no lo ocuparon sino hasta el 27 de octubre. Hoy, hace tiempo que ya no se cuece al primer hervor, que es un viejo decrépito y enfermo aunque aguantador, pues sobrevivió a dos sismos de más de 7 grados, los 19 de septiembre de 1985 y 2017, y a un gran incendio, el 23 de agosto de 2010 que causó afectaciones graves pero por fortuna pérdidas de vidas no. Los comerciantes calcularon 400 locales devorados por las llamas, y lamentaron pérdidas económicas a mil de los 2 mil 800 locatarios que en esos días había en el mercado decadente. No hubo bomberos suficientes; eso y la falta de agua atizaron la conflagración.

En cierto sentido también es el caso de la Plaza de Armas, reiteradamente alterada pero a final de cuentas prácticamente igual, con la diferencia reciente de que antes y durante la administración de Antonio Villalobos Adán el número de comerciantes aumentó de manera exponencial. En el arranque de los cincuenta, el presidente municipal Luis Flores Sobral modificó el entonces llamado Jardín Morelos. Fueron retiradas las bancas metálicas (algunas subsisten en el Jardín Juárez) y en su lugar empotrado un círculo de asientos de cemento. Andando los años, la plaza sufrió otros cambios hasta quedar como Jardín de los Héroes con las estatuas de José María Morelos, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Jaime Nunó y Francisco Bocanegra y un monumento a la Revolución Mexicana. Los cambios en el corazón de la ciudad venían de años atrás; la explanada había sido ocupada por el Mercado Colón que desapareció el 15 de septiembre de 1910, al cumplirse el centenario de la independencia de México. A mediados de los sesenta, las estatuas fueron retiradas, enviadas algunas a cabeceras municipales y a colonias de Cuernavaca, naciendo la Plaza Cívica que a fines de los setenta sería de nueva cuenta modificada, esta vez por el gobernador Armando León Bejarano. Desde entonces el ombligo del Zócalo se volvió peatonal y los coches dejaron de darle vueltas a la plaza. En los albores de 1992, Antonio Riva Palacio López realizó la enésima modificación del lugar que con el nombre de Jardín Morelos fue inaugurada el 15 de septiembre y colocada la estatua del “Morelotes”, mudada del lado sur del Palacio de Cortés y en 2010 regresada a su sitio original. Remodelada en 2011 la parte oriente de la llamada Plaza de Armas General Emiliano Zapata, la desaparición del Puente del Mariachi amplío la perspectiva de la plancha de cemento. Pero todavía faltaba una modificación más a cargo de Graco Ramírez. Un montón de cambios… y los que vienen... (Me leen mañana).

POR: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com 

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