Por lo pronto, el alcalde electo de Cuernavaca, Francisco Antonio Villalobos Adán, recorrió el centro comercial Adolfo López Mateos, el pasado miércoles. Convivió con locatarios de las diferentes áreas, fijó el compromiso de trabajar para la limpieza y la seguridad del centro de abasto más grande de Morelos. Lo cual nos lleva al fondo del problema… y a un poco de historia. Al mercado ALM habría que cambiarle hasta el modo de andar (si andar pudiera): los pisos, todos, levantar los existentes y poner nuevos; también repellar y pintar el techo, la cúpula enorme que mide varios miles de metros cuadrados; restaurar los locales, que tampoco son pocos; instalar nuevas redes de agua potable y drenaje, dotarlo de una gran planta de tratamiento de aguas negras y, en fin, desplegar obras de reconstrucción en prácticamente todas sus áreas. Pero bien, lo que se dice bien, sólo quedaría haciéndolo prácticamente nuevo, y como seguiría estando mal ubicado se impondría la lógica de construir uno nuevo en las goteras de la ciudad, digamos, en alguna loma del noreste… que igualmente ya se congestiona a paso acelerado, de modo que estaría mejor en el pequeño valle del norponiente, salvada la barranca de Alta Vista con una serie de puentes mediante la ejecución de un proyecto inéditamente ambicioso que incluyera la construcción de una ciudad-gobierno conformada por edificios de dependencias oficiales como hay, por ejemplo, en Zacatecas. Ocurre en la víspera de que se cumplan 52 años de que los comerciantes del Mercado del Reloj se mudaran al ALM, el 27 de octubre de 1964. Por estos días de hace ya medio siglo, el 7 de septiembre de 1967 era inaugurado el Palacio de Gobierno por el gobernador Emilio Riva Palacio Morales. (Su antecesor, Norberto López de Nava, lo había inaugurado cuatro años antes “faltándole algunos detalles” cuando sólo había hecho el primer piso). Aquello fue todo un acontecimiento, mudado entonces el Poder Ejecutivo del Palacio de Cortés al nuevo edificio. El ALM había sido inaugurado el 7 de mayo de 1964, en los últimos días de López Avelar como gobernador, pero los locatarios siguieron en la explanada de Degollado y Tepetates; ahí resistieron cinco meses, hasta que el alcalde Valentín López González destechó el también llamado Mercado Municipal. Años más tarde, testigos contarían al columnista que en esos momentos se manifestaba un grupo de locatarios en el centro de la ciudad cuando otros de sus compañeros llegaron corriendo, para avisarles que una grúa “con bola” enviada por “el pinche” Valentín había comenzado la demolición del mercado viejo, así que a regañadientes agarraron sus tiliches y se cambiaron al nuevo, “lejos”, sólo una calle abajo, en los terrenos que habían sido parte del Rancho Colorado de la familia Salinas Nubión y en 1962 comprados por el Ayuntamiento para iniciar la obra más grande de aquellos días, convertidos con el paso del tiempo el mercado ALM y el Palacio de Gobierno en puntos emblemáticos de Cuernavaca. La construcción del que sería el centro de abasto más importante de la región fue iniciada en la época del presidente Adolfo López Mateos (de allí su nombre), y entregada la obra el 7 de mayo de 1964. A 54 años de su culminación, “el ALM”, como desde su inicio le llamaron los cuernavacenses, ha sufrido al menos dos incendios y una inundación. Pero lo que más lo ha lastimado es el olvido de las autoridades que se refleja en sus instalaciones maltrechas, lo cual no impide que miles de personas acudan a hacer sus compras pues encuentran mejores precios que en los supermercados. Y además aguantador, soportados por su estructura los sismos de los dos diecinueves de septiembres, en 1985 y 2017. Lo cual lleva al recuerdo del nacimiento del ALM en aquellos días dorados de Cuernavaca. Nostálgicos, evocan los abuelos y los bisabuelos las décadas de los cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta. La calidad del turismo la medían las personalidades que venían a la ciudad de la eterna primavera y las marcas de los automóviles. Cuentan que María Félix y Agustín Lara eran clientes asiduos del hotel Bellavista, y así como la pareja dispareja otros actores, pintores, escritores, políticos y empresarios de carteras abultadas y fama nacional e internacional se dejaban ver en Las Mañanitas. Más atrás, en los veinte y treinta las familias locales que tenían automóvil se contaban con los dedos, y sobraban dedos. Si hasta los ochenta sólo existieron marcas como Ford, Chevrolet, Dodge, Nissan y Volgswagen en la actualidad hay más de una docena, asiáticas y europeas: Honda, Mercedes, BMW, Audi y tal y tal. Pero esa es otra historia... (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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