Hastiada la sociedad de la ineficacia de la policía, cuando no por complicidad con la delincuencia, seguirán los linchamientos… Algunas historias: Noche de miércoles.

 Dos bandidos atracan en un microbús de la Ruta 13, en la calle Paseo de la Unidad Habitacional La Rosa.

 Reúnen mil quinientos pesos, pero son sometidos por el chofer y los pasajeros, golpeados y a poco entregados a elementos policíacos.

 Llegan paramédicos y uno de los ladrones debe ser hospitalizado.

 Sólo dos días después, dos sujetos asaltaban un camión de la Coca Cola, en la colonia San Francisco Texcalpan.

 Alguien da la voz de alarma y en segundos se forma un grupo de colonos.

 Están muy enojados.

 Uno de los ladrones consigue huir, pero el otro no.

 Le ponen una golpiza y lo cuelgan de los pies a un árbol, amagando con liquidarlo.

 Por fortuna, la cordura y la presencia de la policía evitan el linchamiento… El invierno que se asoma en Los Altos de Morelos pronostica una noche gélida.

 Sin embargo, poco tardará en calentarse el ambiente en Tetela del Volcán.

 A la muchedumbre enardecida basta un chispazo para que las cosas se salgan de control.

 Alguien arroja la primera piedra, otro asesta un golpe y en segundos el tumulto se torna incontrolable.

 La gente ha sido alertada de que los “ronderos” del comité de vigilancia han asegurado a cuatro hombres y una mujer.

 Afirman que se dedicaban al secuestro y al robo de vehículos.

 Así que los atan al asta bandera del zocalito.

 Incontenibles, reunidos más de mil lugareños golpean a los auto confesados ladrones y secuestradores, el mayor de ellos de 41 años y ella menor de 25.

 Les arrancan la ropa y los dejan en paños menores.

 Ya de madrugada y tras horas de discusión, desisten de lincharlos, finalmente convencidos de que la autoridad municipal los entregara al Ministerio Público.

 Llegada la noticia de la barbarie de Tetela a Cuernavaca, alarma pero no extraña del todo, habida cuenta los antecedentes de linchamientos consumados o intentados en comunidades rurales de Morelos… Los eslabones de la cadena fuenteovejunesca están en las hemerotecas.

 Yautepec.

 Agolpado un grupo de hombres y mujeres a las puertas de la sala de audiencias orales, exige a la jueza que les entregue a un cuarteto de bestias que violó y asesinó a una niña de ocho años.

 Apresados por la Policía Ministerial y sometidos a pruebas periciales, la Procuraduría General de Justicia informa que los cuatro sujetos dan resultado positivo, de modo que en este caso no aplica el concepto “presuntos delincuentes”.

 Con tal de que sean sacados de la reja y se los pongan a modo, la gente asegura que “solamente” quieren darles una golpiza, pero su verdadera intención de matarlos es evidente y conjurada por la presencia de policías… Zacualpan de Amilpas.

 Un grupo de lugareños enardecidos lincha a dos policías preventivos de nombres Marcos Villafán Montanés y José Santos Caballero.

 Porque horas antes los uniformados habían asaltado a un matrimonio, deciden hacerse justicia por propia mano.

 Alegan que con anterioridad habían entregado a dos violadores a la Policía Judicial, pero el agente del Ministerio Público de Jonacatepec soltó a uno… Tepoztlán.

 En medio de la oscuridad de los primeros minutos de un fin de semana y la complicidad del vecindario, un cuarentón es lapidado.

 El parte policíaco consignaría que se dedicaba a robar casas.

 Su cuerpo queda tirado frente a una tienda del barrio.

 El agente del MP y los policías judiciales comisionados para apoyar la diligencia del levantamiento del cadáver llegan al pueblo dos horas después de ocurrido el asesinato a pedradas, del cual “no hay testigos”.

 Sólo treinta y seis horas antes, cuatro elementos de la Policía de Cuernavaca por poco son linchados en la cercana comunidad de Ahuatepec.

 Pretextan un operativo mixto contra el narcomenudeo coordinado por miembros de la Policía Federal, pero la versión de los lugareños es que los agarraron atracando y borrachos.

 En los vehículos oficiales hallan un cartón de cervezas consumidas, un paquete “de vegetal verde” parecido a la mariguana, una navaja, mochilas y discos “piratas” “requisados” a comerciantes del lugar… Los linchamientos vienen de mucho tiempo atrás.

 En los inicios de los noventa, gente del poblado de Marcelino Rodríguez liquidó a cuatro asaltantes.

 Seguidos por un grupo de hombres armados de escopetas, pistolas y machetes, los delincuentes fueron alcanzados en el campo deportivo de Santa Rita, cerca de Chinameca, donde “celebraban” libando cervezas que horas antes habían robado.

 Los cuerpos de dos terminaron cocidos a balazos y escopetazos, y los dos restantes que alcanzaron a huir corrieron la misma suerte, perseguidos y alcanzados por la turba enardecida en la comunidad rural de Huichila, municipio de Tepalcingo… Hoy, recurrente la impunidad de la delincuencia, atiza la opción del linchamiento… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com

 

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