Reabierto al público el 30 de marzo de 2023, el acto de la restauración del Palacio de Cortés ahora llamado Museo de los Pueblos de Morelos que encabezó el presidente Andrés Manuel

López Obrador soslayó la presencia del Monstruo de la Tierra, el viernes anterior. Nadie se acordó de esta pieza olmeca que data de al menos 2,500 años antes de Cristo y cuya recuperación, hace apenas nueve meses, cobró fama internacional pero pronto parece haber sido olvidada. Esto fue lo imperdonable, y no la estridencia del reproche que envolvió la Plaza de Armas. También llamado Portal del Inframundo, mide 1.8 metros de altura y 1.5 de ancho, fue tallada en roca volcánica, tiene la cara de un jaguar de grandes ojos ovoides con cejas flamígeras y las fauces abiertas en forma de cruz, señaló meses atrás el arqueólogo Mario Córdova en el evento de la entrega efectuado en Denver, Colorado.

Había estado en Estados Unidos desde fines de la década de los cincuenta, pero, contra lo que pudiera pensarse, objeto tan valioso no ha atraído a multitudes, evidentes la poca promoción y el bajo nivel cultural de la autoridad que debería ser su principal publicista. En otra entidad, el valor histórico y las características de esta joya arqueológica habrían sido motivo de una gran campaña de publicidad a nivel internacional. Es único, peculiar, antiquísimo, señaló el arqueólogo Mario Córdova en el evento de la entrega efectuado en Denver, Colorado.

Luego de que México presentó una denuncia penal y demostró que el monolito olmeca fue sacado de nuestro país de forma “ilegal, irregular”, y que “a todas luces fue un saqueo cínico a finales de los años 50”, debieron pasar ocho meses para que Estados Unidos confirmara la restitución a México del Monstruo de la Tierra. Fue llevado a EUA en pedazos, como si se tratara de “cascajo”; entonces el gobernador de Morelos era Rodolfo López de Nava, y el Palacio de Cortés la sede del Poder Ejecutivo.

Tras el robo de esta pieza olmeca, una de las más buscada por México durante medio siglo, fue llevada a Estados Unidos, según el Consulado de México, de manera fraccionada, como si se tratara de “cascajo”. En los últimos años de la década de 1960, fue ubicada en Estados Unidos, y diez años más tarde, entre 1970 y 1971, exhibida en el Museo Metropolitano de Nueva York.

Se dijo que el Portal del Inframundo sería trasladado a la zona arqueológica de Chalcatzingo, pero esto no ha sucedido. Perteneciente al municipio de Jantetelco, Chalcatzingo es una joya digna de que Morelos se enorgullezca. Se localiza en la selva baja caducifolia que entorna El Cerro del Chumil o Cerro del Mono. Hacia el final de un camino de terracería, el cerro con cara de gorila vista de perfil se convierte en algo fantástico para quienes no se conforman con mirarlo de lejos, sino adentrarse en sus senderos. Se sube a la tercera base del recorrido en tirolesa, y en la temporada invernal hay gente que va en busca de jumiles, esos insectos comestibles que abundan en Taxco y venden (o vendían hace tiempo) en el centro comercial Adolfo López Mateos de Cuernavaca.

Mas si Chalcatzingo es una maravilla extraordinaria, también lo es el Palacio de Cortés, la primera obra civil en América tras la invasión europea que reabrió sus puertas el 30 de marzo de 2023 con la nueva denominación de Museo Regional de los Pueblos de Morelos, luego de los trabajos de renovación a los que obligó el sismo de 2017… (Me leen mañana).

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