Como en las antiguas farmacias de pueblo, en la celeridad de las redes sociales hay de todo, para todos y por todo.
Cosas triviales e importantes, noticias trascendentes y efímeras, costumbres, rutinas, dimes y dietes.
“Tengo mi feis”, presumen muchos y muchas.
En la diversidad de las redes están la obesa que se siente esbelta…
La flaca que consiente a las gordas…
La gorda que no soporta a las flacas…
La holgazana que pretende un trabajo en la burocracia…
La laboriosa que no tiene empleo…
Los verdaderos y los falsos políticos…
Los ex funcionarios que critican lo que ellos mismos hicieron…
Los farsantes que nunca fueron de izquierda…
Los auténticos lopezobradoristas que no presumen…
Los ardidos que critican al gobierno porque no les dieron hueso…
Los conscientes que reconocen que ya pasó su tiempo…
Los que opinan sobre todo aunque no sepan nada…
El chismoso del atrilero…
¿Le dice algo al lector este dato?: En México, de los 61 millones de usuarios que tiene Facebook 56 millones son móviles y de éstos 37 millones ingresan diario…
LEEMOS: “Funcionarios de Morelos recibirán el aguinaldo completo, no se aplicarán descuentos a esa prestación, señala la secretaria de Administración Mirna Zavala Zúñiga”.
Lo contrario de los funcionarios del primer círculo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que sólo cobrarán la mitad del aguinaldo, y la excepción de Cuauhtémoc Blanco que renunció a la gratificación de fin de año…
“Proliferan ‘coyotes’ en verificentros.
Denuncian automovilistas venta de citas en los centros de verificación por parte de ‘coyotes’.
Deben pagar hasta 500 pesos por obtener un espacio para realizar el trámite”.
¿Nomás en los verificentros? ¿Y la cueva de Ali Babá en Teopanzolco?.
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TANTAS veces y durante tantos años lo hemos visto que decirlo resulta una perogrullada: en Cuernavaca, donde las calles son angostas y escasas las alternativas de vialidad, basta un grupo de veinte personas que bloqueen Chipitlán al sur, Buena Vista al norte, Plan de Ayala al oriente o la esquina de Galeana y Rayón en el centro para desquiciar el tránsito del transporte público y particular en casi toda la ciudad.
Es entonces que el derecho a la libre manifestación de los menos se contrapone al derecho constitucional al libre tránsito de los más.
Y ni para dónde hacerse, recurrentes los bloqueos por parte de agrupaciones sociales y organizaciones políticas que lo mismo pueden enarbolar demandas justas (vivienda, educación, salud, etc.
) que esconder intereses personales (concesiones de taxis y “rutas”, activismo de falsos redentores sociales, etc.
), pero con el mismo resultado de las afectaciones a docenas de miles de terceros.
Dicho llanamente, los organizadores de marchas o mítines en sitios públicos no deberían pedir permiso a la autoridad para hacerlas, solamente avisar con horas de antelación para no alterar el ritmo de la ciudad.
Por años se ha hablado de reglamentar las manifestaciones, no prohibirlas.
En diciembre de 2014 fueron reglamentadas en la Ciudad de México, cuando renació la polémica entre los que lo aprobaban y quienes lo reprobaban.
Promulgada el 14 de noviembre por la Asamblea de Representantes del entonces Distrito Federal, la Ley de Manifestaciones Públicas estableció otras y las siguientes reglas: Una: los organizadores y/o responsables de las reuniones y manifestaciones públicas deberían presentar un aviso previo por escrito a la Secretaría de Seguridad Pública, por lo menos con veinticuatro horas de anticipación a la realización de las mismas.
Dos: las reuniones convocadas por personas morales, partidos políticos, sindicatos u organizaciones de cualesquier géneros deberían señalar como responsable de la manifestación a una persona física.
Y tres: el derecho de reunión y manifestación pública en las vías primarias y secundarias ubicadas en el primer cuadro del Centro Histórico sólo podría ejercerse de las seis de la mañana hasta las doce de la noche en días no laborables…
Pero todo quedó en una buena idea.
Y así hasta hoy…
(Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán / jmperezduran@hotmail.com
